La importancia de elegir tus zapatillas

fotolia_64847951_s-655-x-409-zapatillas

En ocasiones, nos dejamos guiar por la moda, los colores, la forma o incluso el precio para comprar nuestras zapatillas para hacer deporte. Esto es importante siempre y cuando quieras lucir un complemento bonito y que vaya contigo, pero usar unas buenas zapatillas con unas características óptimas para el ejercicio que queremos realizar será primordial si no queremos sufrir lesiones u otros problemas relacionados con la mala postura al pisar.

Hay diferentes tipos de zapatillas y todas tienen cualidades diferentes según el deporte que quieras realizar. En el caso de que te guste realizar actividades en el gimnasio, como aerobic, zumba u otros, los zapatos tienen que tener la suela lisa, pero con un dibujo que nos ayude a no resbalarnos en el parqué. Son zapatillas livianas, de poco peso y con las que nos sentiremos muy cómodos llevándola.

Por otra parte, si necesitas unas zapatillas para correr o trotar por la calle, serán conveniente varios puntos a tener en cuenta. Por un lado, en el caso del dibujo de la suela, debe tener más forma, para que te ayude al agarre en cada zancada.  Este tipo de deportivas también suelen tener más ventilación, ya que el pie suda mucho más. Otro factor es la amortiguación. Cuando corremos nuestras zancadas pueden hacer que nuestras rodillas sufran el constante impacto del cuerpo contra el asfalto. Si tienes una buena amortiguación, parecerá que estás corriendo sobre las nubes y evitarás bastante las lesiones (fuente: WebConsultas.com).

¿Qué tipo de apoyo necesito?

Todo el mundo corre de manera diferente, tiene pies y biomecánica diferentes. Por lo que la altura del arco y el apoyo de talón que se necesitará también serán diferentes.

La mayoría de las marcas hacen zapatillas que ofrecen diferentes tipos de apoyo, de acuerdo con su forma de correr. Para esto se tiene en cuenta como es el primer impacto del talón con el suelo y si a partir de allí el pie cae en pronación (hacia adentro) o supina (hacia afuera).

La plantilla de la zapatilla es un mapa perfecto de las presiones de nuestro pie, observar el desgaste nos dará una idea de dónde nuestro pie ejerce mayores presiones contra el suelo.

Si tienes un arco alto y el pie no se colapsa en pronación en el apoyo total del pie, se recomienda una zapatilla neutra. Si por el contrario el pie prona, será más adecuada una zapatilla que proporcione estabilidad.

Si tienes el arco bajo y presentas una pronación más severa, una zapatilla de control de movimiento más rígido que garantice la estabilidad del tobillo al correr, te resultará más cómodo y te ayudará a evitar lesiones.

Materiales

Los materiales en la composición del zapato son más importantes de lo que te puedes imaginar. No solo van a repercutir en la durabilidad del producto, sino también en la comodidad que sientas con él. Recuerda que el pie no debe sentirse aprisionado.

Una correcta elección de las zapatillas deportivas y una valoración biomecánica por parte de los profesionales de O2 Centro Wellness puede proporcionarte una larga y feliz vida deportiva libre de lesiones.

Fuente: Deporte y Salud. com y Webconsultas.com

Carreras de 10 y 21 Km. “Cuándo” y “Cómo” pasar de una a otra

Redes FIT 10 o 21KHabitualmente cuando alguien se inicia en cualquier actividad nueva, ha de comenzar ajustando sus posibilidades a sus objetivos, sin que esto interfiera (más bien al contrario) en la progresión del individuo. Los entrenamientos enfocados a mejorar en una carrera de distancia  corta o en una con un volumen de recorrido más largo suelen ser muy diferentes.

  • DIFERENCIAS EN LA CARRERA Y  EN LA PREPARACIÓN

En lo que consideramos carreras cortas (5 o 10 km), el plan de entrenamiento resulta  muy básico (podría oscilar entre 2 y 3 días por semana y sin volúmenes de trabajo muy altos).

Sin embargo, cuando hablamos de carreras largas (medio maratón en adelante), un buen plan de entrenamiento implicará un trabajo de entre 4 y 6 veces por semana, teniendo, de esta forma, mucho menos tiempo entre sesión y sesión, y provocando que el descanso cobre mayor relevancia.

En una carrera de 10 km el 95% de la energía es obtenida aeróbicamente mientras que una media maratón la contribución aeróbica es del 99%.  Aunque no parezca una diferencia muy significativa, influye en aspectos fisiológicos importantísimos (como el almacenamiento de glucógeno muscular y hepático).

Además, las necesidades nutricionales durante cada prueba son diferentes: mientras que en un 10 k resulta casi innecesario el consumo de hidratos de carbono (geles, gomitas energéticas, etc) en una media maratón es necesario tener algún tipo de protocolo de recarga energética.

Por último, cabe resaltar una importante diferencia en el aspecto psicológico. Las carreras por encima de 20 kilómetros son mentalmente mucho más duras, y descuidar este aspecto puede suponer la diferencia entre una marca muy buena u otra discreta.

  • EL TRABAJO DE FUERZA EN LA PREPARACIÓN DE CARRERAS LARGAS

Para estas preparaciones, hemos de tener en cuenta  tres conceptos básicos: la economía de la carrera, el umbral de lactato y el consumo máximo de oxigeno (VO2max),  que han sido tradicionalmente considerados como los predictores básicos del rendimiento en pruebas de larga duración. (Foster & Lucia, 2007).

Recientemente, se ha descubierto que se producen grandes mejoras en los tres parámetros como consecuencia del entrenamiento de fuerza (desde ejercicios pliométricos y gomas hasta ejercicios de fuerza explosiva) (Barnes& Kilding, 2015) y no sólo a entrenamientos de carera más convencionales.  Esta mejora parece ser debida a una mayor co-activación muscular, un mayor tono muscular y la reducción de tiempos de contacto que permitiría reducir la fase frenado (lo que implica a su vez una mejor transmisión de energía elástica).

  • COMO PLANIFICAR EL ENTRENAMIENTO DE UNA CARRERA DE LARGA DISTANCIA

Para saber como introducir cada estimulo durante un periodo de entrenamiento es muy importante realizar una correcta planificación; esto supone adoptar una serie de decisiones en torno al futuro que nosotros deseamos respecto a una serie de cuestiones referidas a la optimización del rendimiento deportivo.

Tschiene (1997), afirma que para optimizar los modelos de adaptación del organismo sometido a cargas de entrenamiento, a corto y a largo plazo, es necesario un análisis y clasificación de dichas cargas de entrenamiento según las posibilidades de adaptación del deportista. Es este análisis el que nos va a dar una idea inicial del tipo de entrenamiento que necesitará nuestro sujeto.

Los componentes de la carga de entrenamiento se definen por un determinado número de caracteres que son (Platonov, 1995):

      • naturaleza de los ejercicios;
      • intensidad del trabajo;
      • duración del trabajo;
      • duración y naturaleza de los intervalos de reposo situados entre los ejercicios;
      • número de repeticiones.

Una vez realizado el citado análisis, realizaremos una primera gran estructura de nuestra programación (macrociclo). Generalmente se dividirá en 3 grandes periodos:

      • Periodo Preparatorio
      • Periodo Competitivo
      • Periodo de Transición

Lo que tratamos es de conseguir una preparación multifuncional del atleta, para posteriormente perfeccionarla, y finalmente modelarla y adecuarla a las condiciones de competición, para obtener el máximo rendimiento posible.

  • CUANDO CAMBIAR DE LA CORTA A LA LARGA DISTANCIA

No podemos definir un momento específico en el que se deba “dar el salto”,  pues depende de la planificación del entrenamiento y del compromiso del deportista para ejecutarlo. Es cierto que existen algunos puntos que, de manera innegociable, debemos tener superados para este “salto”: en primer lugar es importante una buena  técnica de carrera, y en segundo,  experiencia y dominio de las distancias cortas.

En cualquier caso, será el entrenador el que, después de las adecuadas valoraciones, indique el momento óptimo para comenzar a correr distancias más largas.

CONCLUSIÓN

Los aspectos preparatorios de una carrera de corta y media o larga distancia son radicalmente diferentes. Y lo son a todos los niveles: número e intensidad de entrenamientos, nutrición, descansos necesarios, aspectos psicológicos… El cambio de una distancia a otra puede parecer sencillo, pero nada está más alejado de la realidad que esta idea.  Correr 20 o más kilómetros requiere de un importante análisis del corredor y de una planificación exhaustiva del entrenamiento y la alimentación. Nadie mejor que nuestros técnicos para asesorarte, y conseguir convertir esta transición en un reto ameno y fácilmente superable.

No dudes en consultarlos y resolver todas tus dudas.

Descubre el Aquarunning y cambia el asfalto por la piscina

El trabajo en el agua disminuye el impacto y permite realizar un entrenamiento más completo. Por eso llega a O2 Centro Wellness el Aquarunning, una manera de correr en la piscina con la que podremos tonificar de una manera rápida y equilibrada, aumentar la capacidad aeróbica, mejorar la movilidad articular e incrementar el consumo de calorías entre otros beneficios.

Indicado para todo tipo de personas, se trata de un entrenamiento imprescindible para deportistas con lesiones y es muy recomendable para los principiantes que no están acostumbrados a tener un contacto continuo con la actividad física.

Si lo que queremos es perder peso, es ideal para aquellos que no pueden  correr en cinta o en la calle, porque su sobrepeso dificulta la carrera o se agotan rápidamente. Y si somos expertos runners, nos ayudará a completar las planificaciones. Porque no se trata de correr sólo en la calle. Es necesario buscar otras alternativas de entrenamiento, sobre todo en los meses más fríos del año, para conseguir otros estímulos.

Cómo correr en el agua

Este ejercicio se puede ejecutar de varias maneras, siendo las más utilizadas cubriendo el agua hasta las rodillas o cintura, para trabajar el tren inferior, o hasta el cuello, donde encontraremos un  entrenamiento  más completo puesto que la resistencia que ofrece el agua se dará también en el tren superior.

???????????????

Beneficios 

Correr en el agua no tiene contraindicaciones. Así, este entrenamiento acuático hace que mejore la coordinación, el equilibrio y aumente la agilidad;  Ayuda a combatir el estrés, bajar el colesterol, acelerar la oxigenación sanguínea, elimina la retención de líquidos, reduce grasas y tonifica la piel.

Además, permite mejorar la técnica de carrera ya que se potencia cierta musculatura que normalmente se suele dejar de lado en el movimiento normal de correr y es un ejercicio ideal para activar la circulación y desarrollar la capacidad respiratoria.