Recuperación Funcional

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     Las lesiones constituyen contratiempos adversos que no pueden evitarse del todo, pues la propia actividad deportiva conlleva implícito el riesgo de que se produzcan.

     Sin embargo, se puede conseguir que este riesgo disminuya (prevención) o que su evolución sea más favorable y la incorporación de la persona al deporte se realice en el menor tiempo posible (recuperación funcional/readaptación física).

¿Qué es?

     El mecanismo de lesión, es la forma en la cual se produjo la lesión. Esto es el conjunto de fuerzas y resistencias que actuaron sobre el órgano y estructuras del aparato locomotor, tanto intrínsecas (edad, sexo, condición física) como extrínsecas (tipo de entrenamiento, volumen de carga).

     La recuperación funcional es un modelo de intervención general, que incluye una evaluación global del contexto deportivo de intervención (modalidad deportiva, características de las personas, condiciones de entrenamiento, etc.), una adecuada prevención ante los factores predisponentes de la lesión, y un trabajo sistematizado en el caso de que aparezca la lesión, asegurando una recuperación completa. El objetivo último para asumir bajo esta perspectiva en el proceso de entrenamiento-competición sería alcanzar la mejor salud deportiva posible (prevención) o recuperarla cuanto antes en las mayores condiciones de eficiencia y eficacia (recuperación funcional).

¿Para quién?

     La recuperación funcional es necesaria para cualquier persona que haya sufrido una lesión , o padezca una dolencia de forma habitual que le comprometa su día a día o su ámbito deportivo, haciendo especial mención en personas con practica deportiva.

     El efecto negativo de una lesión, ya sea aguda o crónica, produce una compensación en el cuerpo el cual se “desajusta” o desequilibra creando un mecanismo lesional que se mostrará tarde o temprano. Un símil apropiado seria la desalineación de la rueda de un coche, la cual no nos trae problemas aparentes hasta que poco a poco, ese desgaste de la rueda nos lleva a un reventón.

¿Cuándo?

     En general, la rehabilitación de lesiones tiene dos fases, minimizar el traumatismo causado por la lesión y hacer que la persona recupere con seguridad y rapidez el nivel óptimo previo a ésta.

     La segunda fase se divide en tres etapas, la primera se ocupa de los objetivos a corto plazo en el que incluye el tratamiento propio de la lesión. La segunda etapa trataría de remitir los síntomas causados por la lesión, así como tratar las partes del cuerpo que por proximidad se pueden ver afectadas por la lesión.

     La tercera parte incluiría la RECUPERACIÓN FUNCIONAL, incluyendo el análisis de los factores que crearon la lesión (MECANISMO LESIONAL) Y la recuperación total para la practica deportiva . La recuperación funcional de lesiones deportivas puede diseñarse en una secuencia de 4 pasos: conocer la amplitud del problema, identificar los factores y mecanismos lesionales, introducir medidas de prevención y, por último, evaluar su eficacia.

     En las últimas décadas han proliferado de manera notable los estudios epidemiológicos que permiten ofrecer luz en los dos primeros aspectos y así identificar la incidencia lesional en cada modalidad deportiva, junto con los factores y mecanismos implicados en la producción de lesiones.

    El segundo paso se antoja esencial, ya que al determinarse los posibles factores que provocan la lesión, se podrá actuar desde el punto de vista preventivo sobre ellos.

Factores relacionados con la aparición de lesiones deportivas

  • INTRÍNSECOS
    • Predisposición del deportista
    • Lesiones anteriores
    • Edad
    • Sexo
    • Composición corporal
    • Estado de Salud
    • Aspectos anatómicos:
    • Alineaciones articulares
    • Laxitud ligamentosa
    • Acortamientos musculares
    • Condición física:
    • Fuerza
    • Flexibilidad
    • Coordinación
    • Resistencia
    • Equilibrio anta/agonista
    • Estado psicológico

 

  • EXTRÍNSECOS
    • Exposición a factores de riesgo
    • Motricidad específica del deporte
    • Contacto corporal
    • Gestoformas repetitivas
    • Acciones de riesgo: saltos, sprints
    • Entrenamiento
    • Dinámica de cargas
    • Volumen (tiempo de exposición)
    • Relación carga/recuperación
    • Secuencia de medios de entrenamiento
    • Calentamiento
    • Competición
    • Materiales
    • Pavimento
    • Protecciones
    • Ambientales (estrés térmico)

Ventajas

  • Recuperación total de la lesión
  • Aumento del rendimiento deportivo
  • Disminución de recaídas, de riesgo de lesión en otras estructuras y del tiempo de recuperación

Contraindicaciones

No tiene ninguna contraindicación ya que se analizan tanto los aspectos intrínsecos como extrínsecos de la persona y la práctica deportiva o actividad que vaya a realizar la persona de un modo individualizado y por tanto adecuado a cada caso concreto.

Conclusión

Los tratamientos fisioterápicos mejoran su resultado tratando el mecanismo lesional en el proceso de recuperación funcional, disminuyendo el tiempo de recuperación y aumentando el rendimiento.

Consulta a nuestros profesionales.

Terapias afines a la Electroterapia: magnetoterapia, ultrasonido y láser

reflexologia-podal-mapa1MAGNETOTERAPIA: la Magnetoterapia o Terapia con campos magnéticos es, definida en forma sencilla, el tratamiento de enfermedades mediante el uso de campos magnéticos. Estos campos magnéticos pueden ser producidos por imanes permanentes o electroimanes, los cuales pueden tener un campo magnético variable. El término magnetos e imanes se usa de forma indistinta.

Principio básico de la Magnetoterapia: se basa en la idea de que todas las células contienen partículas cargadas eléctricamente. Los defensores del método asumen que la inflamación o lesión provoca una alteración en la orientación de las partículas eléctricas, y un tratamiento con campos magnéticos normaliza las modificaciones y, por lo tanto, puede influir positivamente en la evolución de la enfermedad.

Efectos:

  1. Efecto contra el dolor (analgésico): el campo magnético pulsante de baja frecuencia condiciona, gracias a la inducción, la formación de corriente en las fibras nerviosas que imposibilita el paso de impulsos dolorosos desde el lugar afectado a través de la médula espinal hasta los centros del cerebro y, a consecuencia de este proceso y de otros mecanismos (la formación elevada de endorfinas, represión de la inflamación y de edema, miorelajación), se logra mitigar el dolor.
  2. Efecto de miorrelajación (liberación de calambres/espasmos): alivio del sistema musculoso-esqueletal. Con la actuación del campo magnético pulsado de baja frecuencia se acelera la expulsión de metabolitos ácidos (mediante una mejor perfusión y mayor actividad del lactato deshidrogenasa) que causan irritaciones dolorosas en los músculos y en las zonas de inflamaciones crónicas. De esta forma se mitiga el dolor y se liberan los espasmos musculares dolorosos (contracturas).
  3. Efecto antiedemático (con acción anti-hinchazón): la aceleración del metabolismo tras la aplicación de la magnetoterapia permite una reabsorción de edemas más rápida y en la zona determinada, al mismo tiempo, se produce una significativa actuación antiinflamatoria y antiedemática.
  4. Efecto vasodilatador (para incrementar el riego sanguíneo): el campo magnético pulsante de baja frecuencia influye con su carga positiva en la polarización de los glóbulos rojos. La polarización de los glóbulos influye en la tonicidad muscular de vasos, arterias y vasos capilares. Éstos se amplían (vasodilatación) consiguiendo así tanto un abastecimiento perfecto de los tejidos con sangre oxigenada y nutrientes como una eliminación más rápida de sustancias tóxicas fuera de las células. Aumenta considerablemente la presión parcial de oxígeno.
  5. Efecto desintoxicante (depurativo): estimula el metabolismo, favoreciendo asi la eliminación de deshechos metabólicos, siendo esto el comienzo de los procesos curativos y regenerativos.
  6. Aceleración y ayuda a la regeneración: este efecto se ha demostrado en los huesos y en los tejidos blandos y se ha explicado como una irritación no específica de la membrana citoplasmática cuando se activa la cadena metabólica.

Terapias con Magnetoterapia: la aplicación terapéutica de los campos eléctricos generados por el imán pueden ser de gran ayuda, tanto en dolencias y enfermedades crónicas como en las recientemente contraídas, y mejora sustancialmente la circulación de la sangre. También reporta beneficios como tratamiento preventivo.

Los campos magnéticos internos del organismo se alteran por intoxicaciones, infecciones, traumatismos, tensiones, calidad y cantidad inadecuadas de alimentos y componentes del aire, etc. Todo esto tiende a modificar el comportamiento del cuerpo humano, el cual gracias a su función homeostática o de autocontrol reacciona para restablecer y conservar el estado de balance dinámico entre la mente, masa anatómica, composición, metabolismo, funciones y energía, pero cuando se rebasan ciertos límites, la homeostasis no es capaz de restablecer el equilibrio y entonces, se presenta la enfermedad.

 

INDICACIONES: CONTRAINDICACIONES:
Procesos reumáticos cronificados Embarazo
Contracturas musculares, mejora del riego, aumento de 02 en la zona. Cardiopatías, marcapasos
Efectos antiinflamatorios o reactivadores locales del trofismo en procesos crónicos. Evitar S.Nervioso Central
Efecto regenerador del calcio y osificación Procesos oncológicos
Trastornos del S.Nervioso Zonas de osteosíntesis metálicas, prótesis.
Mejora de las estructuras cartilaginosas y óseas No se debe aplicar de manera simultánea con otros tratamientos de electroterapia (salvo terapia láser e infrarrojos)
Procesos reumáticos Heridas abiertas, úlceras.

 

ULTRASONIDO: es la terapia física en la que se aplican ondas de sonido en frecuencias entre los 0.7 y 3 MHz (tengamos en cuenta que las frecuencias que percibe el oído humano sano van de 20 a 20000Hz) con el objetivo de producir efectos mecánicos en los diferentes tejidos de nuestro organismo.

Principio básico de los Ultrasonidos: el haz de ultrasonido está formado por un conjunto de vibraciones que producen compresiones y dilataciones de los tejidos que atraviesa, haciendo que esta onda mecánica:

  • produzca un micromasaje en dichos tejidos
  • se trasforme en energía térmica: produciéndose principalmente en tejido óseo, cartílago, tendones, tejido muscular y piel
  • produzca cavitación: consiste en la formación y colapso de burbujas de gas disuelto o de vapor que pueden llegar a la destrucción de estructuras subcelulares
  • influya en los procesos químicos del organismo: como en la ruptura de grandes moléculas o en la trasformación de coloides en estado gel a disoluciones, entre otras.

Efectos:

  1. Estimulación de la circulación sanguínea: debido al efecto vasodilatador.
  2. Relajación muscular y normalización del tono.
  3. Cambios de la actividad celular: lo que facilita la reabsorción de edemas, aumenta el metabolismo basal, favorece la liberación de histamina, colabora en el estímulo de cicatrización de heridas, mejora la elasticidad de los tejidos y disminuye la contractilidad muscular.
  4. Efectos sobre el tejido nervioso: lo que eleva el umbral del dolor, produce disminución de la excitabilidad nerviosa e inhibición de los ganglios simpáticos, interfiere en reflejos medulares y estimula el proceso de regeneración axonal en nervios lesionados.
  5. Estimulación de la capacidad regenerativa tisular: debido al efecto que favorece el proceso de regeneración en varios tejidos.
  6. Efecto sobre el tejido colágeno: aquí es muy importante la programación del tratamiento, ya que en función de ésta se puede producir mejoras en la calidad del tejido colágeno o su destrucción.
  7. Reducción del dolor: debido a la suma de efectos antes mencionados.

 

INDICACIONES CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS:
Inflamaciones del aparato locomotor: artritis, tendinitis, bursitis… Sobre: ojos, corazón, testículos, útero gestante o con DIU, placas epifisarias (cartílagos de crecimiento en huesos)
Patologías reumatológicas: artrosis, espondilitis anquilosante, artritis reumatoide… CONTRAINDICACIONES RELATIVAS:
Trastornos de nervios periféricos: neuropatías, dolor fantasma Pérdida de sensibilidad
Trastornos de la circulación: enfermedad de Raynaud, distrofia de Südeck, edemas… Tras una laminectomía
Trastornos de órganos internos Prótesis
Anomalías de la piel: cicatrices, heridas abiertas Tumores
Contractura de Dupuytren Secuelas postraumáticas
  Tromboflebitis y varices
  Inflamaciones sépticas
  Diabetes

 

LASERTERAPIA: es la aplicación de un tipo de luz llamado láser con fines terapéuticos. Su traducción más literal sería: “luz amplificada por emisión de radiación”.

En fisioterapia se trabaja con diferentes tipos de láser en función de la banda de espectro en la que se trabaje, el nivel de potencia o el sistema de aplicación entre otros factores a tener en cuenta.

Principio básico del Láser: los aparatos de láser realizan una transformación de una energía externa, como puede ser la eléctrica o química, en luminosa. Se producen ondas electromagnéticas que se caracterizan por su intensidad, direccionalidad, monocromaticidad y coherencia.

Efectos:

  1. Producción de calor local: debido a una interacción bioquímica dentro de la célula.
  2. Aumento de la troficidad local: su colaboración en el aporte energético ayuda a estimular la síntesis de materia estructural.
  3. Efecto analgésico: como consecuencia de la estimulación de los nociceptores químicos y mecánicos.
  4. Efecto antiinflamatorio, antiedematoso y normalizador circulatorio: que se da principalmente en procesos cronificados con éxtasis circulatorio, proliferación de colágeno y otras características inflamatorias.

 

INDICACIONES CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS:
Aparato locomotor: artrosis, patologías tendinosas, ligamentosas y musculares, enfermedades reumatológicas… Sobre ojos, glándulas tiroides y paratiroides y mucosas
En la piel: heridas abiertas, cicatrices, úlceras, herpes… Sobre SNC en epilépticos
Problemas circulatorios Tumores
Neuralgias CONTRAINDICACIONES RELATIVAS:
Cardiopatías
Infecciones
Embarazo: sobre zona abdominal y pélvica
Ciertos fármacos

 

La rodilla

Redes WB LA RODILLA SBEs la articulación del miembro inferior que une el muslo a la pierna y está formada por tres huesos:

Fémur: es un hueso largo que él solo forma el esqueleto del muslo. En su extremo superior, la cabeza femoral, se une con la cavidad cotiloidea del hueso coxal para formar la articulación de la cadera. En su extremo inferior se une a través de sus dos cóndilos con la tibia y en el canal qué estas estructuras forman en su parte más anterior (denominada tróclea femoral) con la rótula, siendo el conjunto de estas dos articulaciones, la femoro-tibial y la femoro-rotuliana respectivamente, lo que forma la rodilla. El cuerpo del fémur sirve de inserción a los músculos del muslo y transmite las líneas de fuerza desde el tronco a la rodilla.

Tibia: junto al peroné forma el esqueleto de la pierna, siendo la tibia mucho más robusta y encargándose de soportar el peso del cuerpo y transmitir las líneas de fuerza desde la rodilla al tobillo. Su extremo superior o meseta tibial está formada por dos cavidades glenoideas o platillos donde se apoyan los cóndilos femorales. Su extremo inferior forma la parte interna de la articulación del tobillo.

– Rótula: es un hueso triangular de ángulo inferior cuya cara posterior encaja y se desliza sobre la tróclea femoral. En su borde superior ancla el tendón rotuliano y en su ángulo inferior el tendón rotuliano. Hay teorías que describen la rótula como un hueso sesamoideo desarrollado en el espesor del tendón del músculo cuádriceps.

La unión de estos huesos está asegurado por:

– un robusto manguito capsulo-ligamentoso: la cápsula articular es lo suficientemente laxa para permitir el movimiento pero a la vez robusta en las zonas más débiles de la articulación para no perder estabilidad. Esta estabilidad se ve reforzada por los ligamentos laterales interno y externo pero, sobre todo, por los ligamentos cruzados anterior y posterior, que se ven sometidos a una tensión parcial constante cualquiera que sea la posición de la rodilla.

– la presión atmosférica

– el tono de los músculos periarticulares.

También hay que destacar el papel de los meniscos: son dos fibrocartílagos con forma semilunar situados en el interior de la cavidad articular. Participan en la movilidad, el mantenimiento del espacio articular correcto, la estabilidad, la protección, la nutrición y la amortiguación de la rodilla.

El aparato muscular de la rodilla: lo dividimos en función del movimiento que realizan sobre la articulación:

– Músculos extensores: cuádriceps (es el músculo principal) y aquellos que se reúnen para formar la cintilla iliotibial. Cabe destacar también la acción de los músculos glúteo mayor y sóleo en conjunto con el cuádriceps en la acción de oposición del efecto flexor de la gravedad

Músculos flexores: bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso son los motores primarios de este movimiento, siendo ayudantes el sartorio, recto interno, gemelos y poplíteo

Rotación interna (movimiento de cerrojo): poplíteo, gemelo externo, semitendinoso y semimembranoso

Rotación externa: bíceps femoral.

El movimiento de rotación interna o de cerrojo permite el bloqueo de la articulación en la postura bípeda, una vez que la rodilla está extendida por completo. El de rotación externa es el que “desbloquea” la articulación para permitir continuar con la actividad.

Las principales FUNCIONES de la rodilla son:

– permitir la deambulación en sus múltiples fórmulas: caminar, correr y saltar

– soportar el peso del cuerpo

– mantener la posición bípeda o erecta.

ANATOMÍA APLICADA:

Lesiones meniscales: su vulnerabilidad se debe a su movilidad. Los movimientos nocivos para los meniscos son:

la rotación interna del fémur sobre la tibia combinada con una extensión brusca, con la rodilla en semiflexión. Es una lesión típica en futbolistas, en el pie apoyado en el suelo cuando los tacos se fijan al suelo e impide a la pierna seguir el movimiento del muslo

la rotación externa de la pierna bajo el fémur, con la rodilla en semiflexión. Es una lesión típica en personas que pasan mucho tiempo arrodilladas, al intentar levantarse se produce la lesión.

Lesiones articulares:

Artrosis: es la degeneración del cartílago y los márgenes articulares

Condropatía o condromalacia rotuliana: afecta directamente al cartílago de la rótula

Esguinces: es la rotura parcial o total de alguno de los ligamentos

Luxaciones: es el desplazamiento de la tibia, más o menos acusado, sobre el fémur. La más frecuente es la luxación anterior.

Lesiones musculares: es fácil que la musculatura de las extremidades inferiores se sobrecarguen, lo que puede ser la puerta a lesiones más graves, como desgarros, roturas de fibras, tendinitis…

CONCLUSIÓN:

Es importante conocer nuestro cuerpo para entenderlo, fortalecerlo y evitar dañarlo. La rodilla es una articulación muy fuerte y estable, pero a la vez sometida a muchas palancas de fuerza, intrínsecas y extrínsecas, que puedan lesionarla.

Lumbalgia – Dolor lumbar

Redes WB Lumbalgias sin bonos¿Qué es el dolor lumbar?

El dolor lumbar es aquel localizado entre el reborde costal inferior y los pliegues glúteos inferiores, con o sin dolor en las piernas. Pueden existir diferentes causas que produzcan este dolor: lesiones discales, fracturas, traumatismos directos o enfermedades sistémicas entre otras. Pero también puede aparecer dolor lumbar sin ninguna de estas causas, por lo que en este caso hablaremos de lumbalgia inespecífica.

A lo largo de la vida, hasta el 80% de la población va a sufrir dolor lumbar, y la mayor incidencia se presenta entre los 35 y 55 años. Debido a todo esto  la lumbalgia aguda supone un problema importante en nuestra salud y que necesita varios enfoques para prevenirlo o, una vez desarrollada, para tratarla.

  • Dolor agudo o lumbalgia aguda: es aquel en el que el dolor tiene una duración inferior a 6 semanas. Y la fase subaguda tiene una duración de 6 a 12 semanas.
  • Dolor crónico o lumbalgia crónica: supera las fases aguda y subaguda, y la duración del dolor supera las 12 semanas.

Prevención:

Lo primero es conocer la situación de nuestro aparato locomotor: si tenemos alguna desviación vertebral, si existe sobrecarga muscular en la zona, si tenemos una pierna más corta que la otra… Por lo que una valoración fisioterápica es importante.

La actividad deportiva también es muy importante en la prevención de la aparición de una lumbalgia. Al trabajar por un correcto tono muscular que permita mantener la postura adecuada en nuestras actividades diarias, o en el trabajo de la flexibilidad de nuestras articulaciones que evita rigideces, estamos ayudando a que nuestros gestos del día a día no sean un detonante de lesiones y dolores.

Además, una correcta higiene postural, sobre todo cuando nuestra vida diaria supone estar en una misma postura durante mucho rato o conlleva esfuerzos físicos por ejemplo, también es básica en la prevención de lesiones.

Tratamiento:

Una vez desarrollada la lumbalgia, es importante acudir al médico para un correcto diagnóstico y la prescripción de fármacos si lo ve necesario.

El calor local, aplicado con una manta eléctrica, una lámpara de infrarrojos o un saco de semillas o de gel calentado en el microondas, tiene un efecto analgésico muy útil en dolores de espalda. Y en la fase aguda también es importante evitar esfuerzos físicos, pero también el reposo absoluto, ya que ambas situaciones pueden empeorar la situación.

Tratamiento fisioterápico: el objetivo del tratamiento de fisioterapia es minimizar el impacto de la lesión, acelerando el proceso de recuperación, y ayudar en la comprensión de ésta y evitar recaídas.

En la primera fase buscamos reducir el dolor y el espasmo muscular, que puede ser causa o efecto de la lesión.

Poco a poco en la recuperación, se empieza con una actividad deportiva adaptándola a cada caso y con tratamientos de fisioterapia

Un correcto mantenimiento, que evite recaídas o que se desarrolle la lesión adelantándonos a ella, es con una sesión de fisioterapia cada tres semanas, buscando reducir sobrecargas musculares, bloqueos articulares u otras pequeñas restricciones.

Conclusiones:

La mejor arma que tenemos para combatir el desarrollo de una lumbalgia es la prevención, pero en el caso de que lleguemos tarde y ya tengamos dolor es importante comenzar el tratamiento lo antes posible para reducir su impacto en nuestras actividades diarias.

Principios y fases de la recuperación funcional

La recuperación funcional es la recuperación física y progresión funcional de todo aquello afectado por una lesión, además de ser elemento dinamizador para la vuelta al entrenamiento y la competición en las mejores condiciones posibles, con seguridad, eficacia y rapidez.

En el tratamiento de toda lesión, tendremos un objetivo inmediato que será minimizar el dolor y el edema.

Los objetivos a corto plazo serían acelerar el proceso de curación, activar la articulación o zona lesionada, trabajar grupos musculares no afectados, mantener la condición física general y practicar acciones técnicas complementarias. Y por último, los objetivos a largo plazo serían la reanudación completa de la actividad, la readaptación fisiológica, recuperar la condición física y ejecutar gestos técnicos e integrarse en los sistemas tácticos.

Principios de la recuperación funcional

Incremento sistemático de la carga: Aumentando volumen, repeticiones, intensidad y velocidad.
Adaptación individual de la carga: “No existen dos personas iguales“. Valorar tipo de lesión y “edad “.
Preparación para la carga: Un correcto calentamiento y enfriamiento prepara el descanso.
Alternancia carga-descarga: Favoreciendo las fases de recuperación necesarias.
Carácter multilateral orientado del entrenamiento: Potenciación de la musculatura antagonista y estiramiento de la musculatura principal.

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Fases de tratamiento durante la recuperación de una lesión

Fase fisioterapia: Mantenimiento de la condición física en lo posible (Resistencia general o especial y fuerza general). El mantenimiento del área lesionada se realizará en el agua o en descarga, y en las áreas no lesionadas se realizara aeróbico y fuerza que no requiera intervención de la zona lesionada: bicicleta, remo, cinta, elíptica, máquinas, peso libre…. Los requisitos previos para pasar a la siguiente fase serían no presentar dolor ni inflamación, tener el arco de movimiento adecuado en la articulación proximal y tener la fuerza adecuada en el segmento corporal adecuado.

• Fase recuperación funcional:
Resistencia
→ Resistencia aeróbica: podremos realizar diferentes ejercicios combinando elíptica, cinta, bicicleta o una escalera de agilidad.
→ Entrenamiento interválico a alta intensidad (HIIT): realizando un circuito usando implementos como el saco, la kettlebell o los discos, pudiendo cada estación estar señalizada por el marcaje de un suelo funcional o usarse este marcaje como otro implemento.
Potencia y velocidad
→ Fuerza máxima y explosiva: por ejemplo, mediante pliometrías en un Ladder (marcaje funcional con forma de una escalera en el suelo) o mediante ejercicios de velocidad de reacción que mejoren este aspecto también en el ladder.
Propiocepción: usaremos marcajes funcionales en el suelo (por ejemplo el Compass: silueta que imita un reloj atravesado por unas circunferencias de distinto radio concéntricas) para realizar ejercicios de estabilidad o equilibro pudiéndonos ayudar de superficies inestables como por ejemplo los bosus.
Entrenamiento de los gestos técnicos del deporte que se practique: realizaremos desplazamientos o golpeos en distintas direcciones y posiciones para ir reentrenando nuestro aparato locomotor.

En nuestros clubes disponemos de muchos medios e implementos para que todas estas fases se lleven a cabo. Como se puede comprobar, es creciente el número de instalaciones con suelos con marcaje funcional, que nos ayudarán a acelerar los procesos de rehabilitación y a poder hacer ejercicios con nuestros fisioterapeutas para mejorar nuestra propiocepción, fuerza, velocidad, agilidad y coordinación. Solicita más información en tu club O2 Centro Wellness.

Conoce la estructura del hombro y sus posibles lesiones

La anatomía del hombro es bastante peculiar puesto que no es una única articulación, sino un complejo donde varias articulaciones trabajan de forma coordinada para permitir una gran variedad de movimientos muy amplios. No obstante, es la musculatura la que más riesgo tiene de sufrir lesiones.

Estructura

Esta formado por la clavícula (une el esternón con el hombro), la escápula (el omóplato que todos conocemos, con forma triangular) y el húmero (hueso que va desde el hombro hasta el codo). Para unir estos huesos están los ligamentos. Además hay otros elementos como cápsula articular, bursas…

  • Musculatura principal: redondo mayor, deltoides (músculo que forma la “bola del hombro”) y manguito de los rotadores (reciben esta denominación los músculos supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular, oculto debajo de la escápula). Estos cuatro últimos músculos se insertan más o menos en la región de la cabeza del húmero y realizan principalmente los movimientos de rotación, encargándose de la importante función de dar estabilidad a la articulación.
  • Musculatura secundaria: dorsal ancho, pectorales y serrato mayor.

Movimientos del hombro

El hombro es la articulación más móvil del cuerpo, lo cual la convierte en muy delicada y propensa a lesiones en el deporte. Los movimientos de la articulación del hombro se desarrollan en los tres planos del espacio, lo que permite la orientación tridimensional del miembro superior. Tiene tres ejes de movimiento:

  1. Eje transversal: dirige los movimientos de flexo-extensión.
  2. Eje anteroposterior: dirige los movimientos de abducción-aducción.
  3. Eje vertical: dirige los movimientos de rotación.

Puede considerarse un cuarto movimiento que no ocurre exclusivamente en un plano o sobre un eje determinado sino que resulta de la combinación de todos los movimientos anteriores: el movimiento de circunducción.

Lesiones más frecuentes

Hombro inestable: Al ser la articulación más móvil del cuerpo, es también muy inestable. De ahí la importancia del entrenamiento del manguito rotador. Además, por sus características anatómicas y funcionales, los músculos se ven obligados a pasar por canales estrechos, donde es fácil que sufran compresiones y desgarros si se realizan esfuerzos muy grandes o muy prolongados o movimientos  repetitivos  en posturas incorrectas y/o  forzadas.

-Lesión del manguito de los rotadores: Los cuatro músculos que integran el manguito de los rotadores “abrazan” la cabeza del húmero que, de otra forma, estaría “en el aire”. Esto es porque la cabeza del húmero es una “bola” que articula con una parte muy pequeña de la escápula. Esto permite mucha movilidad, pero deja a la articulación muy desprotegida. Necesita la acción de los músculos del manguito para mantenerse en su sitio. Es decir,  los músculos están constantemente trabajando para mantener estable  la articulación, pero esta función la hacen a expensas de tener que sufrir mucho estrés al movilizar o realizar ejercicios con los hombros.

Lesión muscular: Es más frecuente la lesión del supraespinoso por ser el más superficial, con poca vascularización en su tendón y que puede comprimirse contra el hueso en los movimientos y posturas forzadas. Suele afectar más a personas mayores, por causas degenerativas, aunque también puede aparecer en personas jóvenes por otras circunstancias (sobreuso y traumatismo principalmente).

Luxaciones: producidas por debilidad muscular o traumatismos.

Consejos de nuestros especialistas

Si al entrenar sientes  dolor o molestias en la parte del hombro es indispensable dejar de hacer esa actividad y guardar reposo, o bien acudir a un fisioterapeuta para que te ayude a recuperarte  mucho antes de ese posible daño. Por este motivo, es fundamental elegir bien los ejercicios que más se adaptan a tu  forma de moverte. El equipamiento es también fundamental a la hora de evitar lesiones, ya que éste nos facilitará mucho las cosas y nos hará el movimiento del hombro más suave y menos agresivo.

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En O2 Centro Wellness nuestros Fisioterapeutas te ayudarán a realizar un programa de ejercicios adecuado a tus movimientos y posibles lesiones. Te esperamos en el área de Wellness Balance.

Evita lesiones en los miembros superiores: causas y características

Deportes como Tenis, Pádel, Golf, Baloncesto, Vóley, Balonmano o Fútbol son, actualmente, los más practicados en la sociedad. Y por la práctica aparecen lesiones en los miembros superiores de manera común.

Concretamente, los deportes de raqueta, el baloncesto y el balonmano son las actividades más lesivas a nivel de miembros superiores.

Estas se pueden focalizar en dos articulaciones (hombro y codo) y en el tejido blando (músculos).

Hombro

Es la articulación con mayor movilidad del cuerpo, lo cual la convierte en una zona muy delicada y propensa a las lesiones en el deporte. Además, también es muy inestable.

De ahí la importancia del entrenamiento de la musculatura que se encarga de fijar el hombro. Además, por sus características anatómicas, los músculos se ven obligados a pasar por canales estrechos, donde es fácil que sufran compresiones y desgarros si se realizan esfuerzos muy grandes o muy prolongados en posturas incorrectas.

Por esto es fundamental que se extremen las precauciones a la hora de entrenar hombros y se vigile siempre una buena realización del movimiento.

El hombro es el encargado de unir el brazo con el torso a través de tres huesos: clavícula, escápula y húmero. Asimismo, está unido a músculos, ligamentos y tendones con un total de cinco articulaciones. El término anatómico dado al conjunto de músculos y tendones que proporcionan exactamente estabilidad al hombro es denominado manguito de los rotadores y se compone de cinco músculos principales: Supraespinoso, Infraespinoso, Redondo menor, Subescapular, Pectoral mayor.

Lesiones frecuentes de hombro

Tendinopatía o tendinitis de hombro: cuando se produce una inflamación del tendón que afecta al músculo.

Calcificación del ligamento: producida por acumulación de calcio en el interior del ligamento, causando dolor.

Torcedura o distensión muscular: el síntoma principal es el dolor que puede ir acompañado de inflamación en la zona y pequeños espasmos musculares.

Hombro de nadador: afecta a muchos nadadores profesionales. Esta lesión se produce por la falta de técnica o el sobreesfuerzo y movimiento repetitivo y afecta generalmente a atletas jóvenes con entrenamiento intensivo o atletas mayores tras un tiempo largo de inactividad.

Sobrecarga muscular: se produce por la repetición prolongada del movimiento de un determinado músculo.

Artrosis de hombro: es la degeneración de la articulación en la que se produce una pérdida del cartílago.

Codo

Es la articulación del brazo que actúa a modo de palanca uniendo los dos extremos del mismo (brazo y antebrazo). Está formado por dos articulaciones protegidas y reforzadas por ligamentos (colateral cubital, anular, colateral radial, cuadrado) y una cápsula articular que los recubre. Un traumatismo, un sobre-esfuerzo o un uso indebido de la articulación puede ocasionar una lesión que se traduzca en pérdida de movilidad y dolor en el brazo y el codo.

Lesiones Frecuentes de Codo

Torcedura o distensión muscular: el síntoma principal de una torcedura es el dolor que puede ir acompañado de inflamación en la zona y pequeños espasmos musculares.

Bursitis de codo o bursitis de olecranon: es la inflamación de la bursa del codo. Por las causas de su aparición también se conoce como codo de estudiante o codo del lanzador de dardos.

Fibromialgia: causa dolor crónico en todo el cuerpo. Se relaciona con la fatiga, problemas de sueño, dolores de cabeza, depresión y ansiedad.

Sobrecarga muscular: se produce por la repetición prolongada de un movimiento en un determinado músculo.

Esguince de codo: Epicondilitis lateral y codo de tenista. La epicondilitis de codo es una sobrecarga muscular en la sección que une los músculos extensores del brazo con el hueso produciendo una inflamación.

Además, hay varios factores de riesgo a tener en cuenta: errores de entrenamiento (sobrecargas de repetición y microtraumatismos); edad/envejecimiento; hipertrofia muscular que disminuye la elasticidad; hiperlaxitud ligamentosa que produce inestabilidad en la articulación; lesiones previas; y mala vascularización.

Recomendaciones

Es importante realizar la actividad deportiva de forma segura para evitar lesiones y recaídas. Así, antes hacerlo debemos consultar con un profesional, fisioterapeuta o Entrenador Personal.

De la misma manera, el calentamiento es fundamental para aumentar la temperatura muscular haciéndolo más flexible; es importante realizar una vuelta a la calma de forma progresiva; estirar siempre, al menos al finalizar la actividad, para evitar acortamientos y sobrecargas; tonificar de forma selectiva la musculatura que implica la articulación para reforzarla; tener una dieta equilibrada para tener el aporte energético necesario; y estar bien hidratado para evitar fatigas musculares.