¿Es Un Reto Ser Madre?

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Es difícil saber si podemos calificar de “Reto” el hecho de ser Mamá, pero todas ellas sabrán que es algo que exige mucho de sí mismas.

En O2 Centro Wellness sabemos que desde recién iniciada la gestación lo mejor es mentalizarse y comenzar a planificar el proceso para llevar el embarazo y el post parto de la mejor manera posible.

Hablando del “Reto de ser Mamá” podemos contaros que muchas de nuestras socias lo toman como uno donde compaginar la “vida de antes” y la “vida de después” de ser mamás, tanto en la parte física como mental y emocional, y por ello sabemos cuales son los frentes de actuación principales para que nuestras socias, futuras mamás y mamás a tiempo completo, consigan estar lo mejor posible en cada momento de su vida, mostrándoles aspectos de su biología muchas veces desconocidos incluso para mamás con experiencia.

Tanto el ejercicio físico gestionado con un profesional, como las actividades de relajación, actividades en piscinas, nado para embarazadas, y ante todo la información, hacen que nuestras mamás lleven adelante su embarazo de la mejor manera posible y posteriormente tengan un post parto sin sobresaltos y una recuperación sin sacrificios.

Miedos y dudas habituales de las futuras mamás

Sabemos que cuando llega la etapa de gestación aparecen algunas dudas sobre la conveniencia de realizar ejercicio físico así como del tipo de actividad, de su frecuencia, intensidad y duración. Este incierto criterio da lugar, según reporta la literatura, a que se incrementen las tasas de inactividad física durante el embarazo, oscilando entre el 64,5 % y el 91,5 %, y tiende a ser mayor en el tercer trimestre del embarazo.

La inactividad física durante el embarazo se asocia con una mayor probabilidad de ingreso de los lactantes en las unidades de cuidados intensivos neonatales, de parto pretérmino, de bajo peso al nacer, de restricción del crecimiento intrauterino y, por último, de cesárea. En varios estudios se consta que las mujeres embarazadas son menos activas que las no embarazadas, actividad que decae durante el embarazo.

Se aprecia que el ejercicio físico en mujeres embarazadas es beneficioso para el periodo del embarazo, parto y postparto. Adquiere particular importancia durante la gestación por tratarse de un periodo en el que se producen muchas modificaciones anatómicas y físicas (ej: el crecimiento del útero provoca un cambio en el centro de gravedad de la mujer, lo que conlleva un aumento progresivo de la hiperlordosis lumbar y una rotación de la pelvis respecto al fémur), que requieren de la embarazada una adaptación continua.

Concretamente ha sido demostrado el papel que desempeña la realización de ejercicio físico,  y siempre que no esté contraindicado por alguna patología o por un embarazo de alto riesgo obstétrico, en la prevención del a preeclampsia, la diabetes gestacional, la ganancia excesiva de peso materno, la mejora en el rendimiento del embarazo, la estabilización del humor de la madre, el menor riesgo de padecer venas varicosas, el menor riesgo de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la menor aparición de los episodios de lumbalgia. Además disminuye las molestias causadas por las modificaciones fisiológicas del embarazo como pueden ser las molestias digestivas, el insomnio y problemas psicológicos como la ansiedad o depresión. Por tanto es beneficioso no es solo para la madre, sino también para el bebé, influyendo en una reducción en el número de cesáreas y de partos instrumentados.

Durante el 2º y 3º trimestre, se recomienda además la incorporación a un programa específico de preparación al parto.

Según el estudio desarrollado por las universidades de Granada, Politécnica de Madrid y Europea de Madrid y publicado en la revista British Journal of Sports Medicine, practicar ejercicio moderado tres veces a la semana durante el 2º y el 3º trimestre de gestación disminuye a la mitad el riesgo de tener bebés con más de 4 kg de masa. Como consecuencia directa, reduce las posibilidades de que el parto se produzca por cesárea.

Beneficios de la práctica de ejercicio físico para la madre:

  • Evitan el dolor de espalda baja mediante la realización de ejercicios isométricos específicos para la región lumbo-abdominal, la educación postural y las oscilaciones pélvicas.
  • Mejora de las capacidades metabólicas y cardiopulmonares y reducción del riesgo de diabetes gestacional.
  • Favorecen los procesos del parto.
  • Mantienen el estado de condición física de la madre, reduciendo el índice de fatiga en las actividades cotidianas.
  • Controlan la ganancia de peso de la madre.
  • Mejoran la tolerancia a la ansiedad y la depresión.
  • Mejoran el concepto de imagen corporal.

El prescriptor de ejercicio físico para el embarazo debe ser consciente de que debido a las alteraciones provocadas por esta etapa biológica, se producirán una serie de cambios morfológicos y funcionales, cuyas respuestas típicas al entrenamiento diferirán del patrón habitual. Cambios en la estabilidad y postura (ej: aumento de la lordosis lumbar); aparición de disfunciones del suelo pélvico (debilitamiento e incontinencia urinaria); dolor muscular en los miembros superiores por la modificación en la posición de la cintura escapular y desplazamiento de la cabeza hacia delante, así como la presencia del síndrome de túnel carpiano, frecuente en el tercer trimestre; cambios cardiovasculares, pulmonares y de oxígeno; cambios hormonales ; cambios metabólicos destacando una marcada hiperglucemia debida a fallos en la secreción insulínica; cambios fisiológicos a nivel de requerimientos calóricos e incremento de la temperatura corporal.

Por tanto a pesar que la historia de la relación ejercicio físico-embarazo ha resultado turbulenta, actualmente se dispone de evidencias científicas que fundamentan la inclusión del ejercicio físico entre las mujeres embarazadas, tanto las que hayan sido previamente activas, sedentarias y atletas, siempre supervisado por un profesional del ejercicio especializado.

En O2 Centro Wellness contamos con los mejores expertos en Gimnasia para Embarazadas. ¿A qué esperas? Aquí empieza tu #Reto de ser mamá.

Lucía Guerrero

Licenciada en Inef de O2 Centro Wellness Neptuno (Granada)

Fuentes bibliográficas:

-Mata F, Chulvi I, Roig J, Heredia J.R, Isidro F, Benitez J.D, Guillén del Castillo M. Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo. Rev Andal Med Deporte. 2010; 3 (2): 68-79.

-González-Collado F, Ruiz-Giménez A, Salinas-Salinas G. Indicaciones y contraindicaciones del ejercicio físico en la mujer embarazada. Clin Invest Gin Obst. 2013; 40 (2); 72-76.

-Aguilar M, Sánchez A, Rodríguez R, Noack J, Pozo M, López-Contreras G, Mur N. Actividad física en embarazadas y su influencia en parámetros materno-fetales; revisión sistemática. Nutr Hosp; 2014; 30 (4): 719-726.

-Miranda, M.D, Navio, C. (2013). Benefits of exercise for pregnant women. Journal of Sport and Health Research. 5 (2): 229-232.

 

 

Recupera la línea tras los excesos navideños

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Probablemente, en las fiestas navideñas has subido algún kilito pero es normal, ¿quién puede resistirse a las comidas, cenas, postres de las fiestas navideñas?, evidentemente, nadie. No hay que desesperarse, nada es imposible; hoy os vamos a dar algunos consejos sencillos para volver a recuperar los hábitos y la línea después de las vacaciones con los trucos que nos han dado desde Vitónica y Natursán:

En primer lugar no dejes de comer, eso significaría sólo perder peso de manera temporal debido a la pérdida de líquido, además te faltará energía y probablemente termines la dieta con un atracón. Intenta hacer todas las comidas diarias, te ayudará a ser constante en la dieta. Olvídate de los postres navideños una vez han terminado las Navidades. Adopta y sigue una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras frescas, que te ayudarán de forma positiva a depurar tu organismo y a eliminar aquellas toxinas que no necesitamos. Es un buen momento para disfrutar de platos y recetas ligeras, en las que no falten deliciosas ensaladas, caldos, carnes blancas y pescados.

En segundo lugar vuelve a las frutas y las verduras, durante las fiestas son alimentos que dejan de ser protagonistas, sin embargo nos ayudan a reducir las calorías gracias a su gran aporte de fibra y además tienen un contenido en vitaminas y minerales muy elevado.

Vuelve a controlar, si eres de las personas que son muy organizadas en su dieta y has perdido el norte durante estos días no te preocupes, puedes volver a registrar lo que comes, volver a los horarios, y a la planificación… sí, costará, pero es muy efectivo. Sobre todo el hecho de mantener los horarios, indispensables para una buena alimentación.

No niegues nada en tu dieta, simplemente controla cantidad y producto, por ejemplo pásate a la leche desnatada, bebidas sin azúcar, postres a base de frutas,… son la manera más fácil de bajar de peso ¡y casi sin darnos cuenta!.

Vuelve al agua, tu piel te agradecerá que bebas. Durante estos días nuestra piel pierde su forma y es importante una correcta hidratación para evitar que se note. Además no tiene calorías, te ayuda a eliminar grasas y tiene efectos saciantes. El agua es la mejor aliada para bajar de peso.

Ya fuera de la dieta, es conveniente que vuelvas a hacer algo de ejercicio. No sólo necesitas perder algunos kilos después de la navidad, también hacer que tus articulaciones y músculos vuelvan a actuar como antes estén tonificados y en forma. El ejercicio es fundamental no solo para adelgazar, sino para mantener un buen peso y disfrutar generalmente de una buena salud. ¿Lo más adecuado? Practicar ejercicio  durante al menos 30 minutos 3 días a la semana (o en caso de ser posible, diariamente).

Busca un buen nutricionista, en O2 Centro Wellness tenemos a los mejores. Si tienes sobrepeso u obesidad y quieres adelgazar, lo mejor es optar siempre por el asesoramiento profesional de un nutricionista y de un dietista, quienes te ayudarán a conocer cuánto peso debes perder, y cómo hacerlo de manera sana y efectiva.

No olvides que no es aconsejable seguir dietas de adelgazamiento que supongan un régimen estricto y peligroso, ya que puede estar en riesgo tu salud debido a determinadas carencias nutricionales.

Recuerda, ¡Nada es Imposible¡

Mantén tú corazón fuerte y sano

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     La población mundial continúa creciendo de forma imparable. Paralelamente, la población envejece y estamos siendo testigos de un incremento alarmante de determinados factores de riesgo cardiovascular (FRCV), como los malos hábitos nutricionales (exceso de azúcar), falta de ejercicio físico y la consecuente obesidad, con un impacto incuestionable en el estado de salud de la población general.

     Nos encontramos, por lo tanto, ante una pandemia de la enfermedad cardiovascular (ECV), cuyas causas son multifactoriales y complejas e implican a diversos sectores de la sociedad. La promoción de la salud cardiovascular debe expandirse a lo largo de la vida del individuo, desde las edades más tempranas, cuando se adquieren los hábitos de vida cardiosaludables, hasta la vejez.

 

     La mayoría de las personas ocupan gran parte del día en su trabajo, y éste suele ser una excusa para no realizar ejercicio físico. Sin embargo, la actividad física realizada durante el trabajo también confiere protección contra la enfermedad cardiovascular. A mediados del siglo pasado ya se identificó que la actividad física realizada durante las horas laborales determinaba la diferencia en la incidencia de complicaciones cardiovasculares entre los trabajadores de una misma empresa: los conductores de autobús tenían más infarto agudo de miocardio que los revisores que subían cientos de veces las escaleras de los autobuses londinenses de dos pisos, diferencias que también se observaron entre los oficinistas de correos y los carteros o repartidores. Esta diferencia en la actividad física realizada durante el trabajo ofrecía una importante protección contra las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, con los cambios acaecidos en las últimas décadas, actualmente se ha producido una clara reducción de la actividad física tanto en las horas laborales como en las de ocio y tiempo libre.

 

     Además, los humanos, como los animales, disminuyen la actividad física a medida que se hacen mayores (vivimos más pero con peor calidad de vida), y en la sociedad moderna el nivel de actividad física voluntaria declina tan pronto se alcanza la madurez. Si se tiene en cuenta la importancia del ejercicio físico para mantener la salud cardiovascular y muscular, no es sorprendente que los adultos inactivos tengan un deterioro en su capacidad funcional y en la tolerancia a los esfuerzos físicos que repercutan en las actividades de la vida diaria.

 

     Un componente fundamental de la calidad de vida es la salud, definida como una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa.

     El estilo de vida saludable se fundamenta en 3 pilares básicos que nos ayudarán a mantener un corazón fuerte y sano a lo largo de nuestra vida:

Alimentación variada y balanceada: ingerir alimentos integrales ricos en fibra (ej: 25 gr de salvado de avena descienden el colesterol LDL, mientras que el salvado de trigo disminuye la tasa de triglicéridos); eliminar las grasas saturadas procedentes sobre todo de fuentes animales así como los fritos; suprimir el azúcar blanco y las harinas refinadas; suprimir los alimentos procesados y refinados, las bebidas gaseosas, alcohol y tabaco, las comidas picantes, productos light, pan blanco y lácteos (excepto el yogur bio y el suero de leche); reducir el consumo de sal en la dieta; eliminar los potenciadores del sabor (Glutamato monosódico GMS), los edulcorantes artificiales (Aspartamo, Sucralosa, Esplenda…, )la levadura, alimentos preparados y conservas; consumir alimentos crudos (si es posible, un 40%-50% de la dieta), verduras, legumbres, cereales integrales (arroz integral y trigo sarraceno especialmente), aceites vegetales de primera presión en frío, aceite de coco, pescado azul rico en omega 3, ajo, cebolla, tofu, pomelo y frutas en general.

Ejercicio físico: tanto el entrenamiento de resistencia como el de fuerza contribuye a reducir los factores de riesgo de la enfermedad coronaria. Así, nos ayuda a disminuir la presión arterial y las concentraciones de triglicéridos; eleva las concentraciones de colesterol HDL; aumenta la sensibilidad a la insulina por lo que reduce el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad así como diabetes tipo 2; disminuye las concentraciones de proteína C reactiva en el organismo, un indicador de la inflamación y de riesgo de sufrir la enfermedad coronaria; contribuye a dejar de fumar.

Relación emocional: el corazón juega un papel particularmente importante en nuestra experiencia emocional. La experiencia de una emoción resulta de la actuación conjunta del cerebro, el corazón y el cuerpo. En la investigación publicada en el Journal Biological Psychiatry se detalla que las emociones negativas como el miedo, ansiedad, estrés, depresión e ira afectan directamente a los circuitos cerebrales y al corazón. De acuerdo con el médico Peter Gianaros, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Pittsburgh las emociones negativas persistentes aumentan el riesgo de aterosclerosis, al aumentar los niveles de los productos químicos que causan inflamación en el cuerpo. Los autores mencionan que las áreas del cerebro implicadas en las emociones están involucradas en la detección y regulación de los niveles de inflamación en el cuerpo. Además, en el estudio, los participantes que tenían emociones negativas, también mostraron mayores niveles de interlucina-6, que es una citoquina que provoca inflamación y favorece el aumento del espesor de la arteria carótida, un marcador de la arterosclerosis.

     En lo que se refiere al ejercicio físico, siendo el único tratamiento no farmacológico que posee más beneficios para salud que riesgos, recomendamos la puesta en práctica de un programa de entrenamiento supervisado por un profesional especializado, en el que se combinen ejercicios de fuerza que impliquen tanto a los miembros superiores como inferiores, y de resistencia cardiorrespiratoria movilizando grandes masas musculares, la mayor parte de los días de la semana proporcionando así un impacto global en la salud, estado de ánimo y calidad de vida.

Lucía Guerrero Romero

O2 Centro Wellness Neptuno (Granada)

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Ejercicio físico y Osteoporosis

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¡Sea proactiv@, combata la osteoporosis!

En la literatura médica se suele aceptar que el sedentarismo conlleva una disminución de la masa ósea y que la práctica de ejercicio  físico es esencial para  ayudar a combatirla. Se  estima  que  la  padecen  unos  75 millones   de   personas   en   Europa,  Estados  Unidos  y  Japón.  Aunque  es más   frecuente   en   mujeres,   también los    hombres,    sobre    todo    de    edad avanzada, pueden padecerla.

En España, aproximadamente 2  millones     de     mujeres     padecen osteoporosis,  con  una  prevalencia  en la población postmenopáusica del 25% (1  de  cada  4).  Ocasiona  unas  25,000 fracturas    cada    año,    que    resultan en   unos   costes   directos   de   más   de 126  millones  de  euros  y  unos  costes indirectos de 420 millones. La   repercusión   socio-sanitaria   de   la osteoporosis  es  enorme  y  se  mide  en términos de incidencia de las fracturas. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y  1  de  cada  5  hombres  mayores  de  50 años,  sufrirán  al  menos  una  fractura osteoporótica   en   su   vida   restante.

Para situar  el  problema  en  su  contexto  adecuado debemos   tener   en   cuenta   que   un   13%   de   los pacientes  que  han  sufrido  una  fractura  de  cadera fallece  a  los  3  meses,  una  cifra  que  asciende  al 38% si el seguimiento alcanza los 24 meses. De los supervivientes,  un  porcentaje  elevado  sufre  algún tipo  de  discapacidad,  que  en  muchas  ocasiones provoca  la  pérdida  de  la  independencia  previa  al evento.

Es imprescindible  concienciar  a  la  población  de la   magnitud   del   problema   y   asumir   medidas preventivas  eficaces  para  evitar  que,  si  continua  la situación ascendente actual (en el periodo comprendido entre 1988 y 2002 hubo un incremento del 54% en los nuevos casos de fractura de cadera), en el año 2050 se producirá un incremento en la incidencia de fracturas de  cadera  estimado  de  un  310%  en  hombres  y  de  un 240% en mujeres. La gran mayoría (casi el 80 %) de las personas con mayor  riesgo  de  fracturas  (sobre  todo  los  que  han tenido ya una fractura previa, vertebral o no vertebral) no es identificada y tratada.

El riesgo de padecer fracturas osteoporóticas puede disminuirse si se obtiene un capital óseo adecuado en la juventud (pico de masa ósea) y se mantienen niveles adecuados de contenido mineral óseo con el paso del tiempo. La pérdida de hueso comienza a prevenirse en la adolescencia, incrementando el pico de masa ósea, combinando una dieta que contenga la cantidad de calcio y proteína necesaria junto con la práctica habitual de ejercicio físico que implique impacto articular controlado. De este modo, la masa ósea aumentará de modo progresivo, dentro de unos condicionantes genéticos, hasta llegar a un límite que sea capaz de proteger al tejido esquelético de bastantes acontecimientos estresantes.

La mala alimentación (alcohol, tabaco, azúcar, sal, harinas refinadas, productos procesados, bebidas carbonatadas…), el escaso ejercicio físico (no prescrito correctamente por un profesional especializado), el consumo no responsable (abuso) de fármacos (glucocorticoides orales, L-Tiroxina, heparina, quimioterapia, inhibidores de la aromatasa, metotrexato, antidepresivos etc…) y la menopausia son los principales factores que favorecen la aparición de la osteoporosis.

Si estimulas correctamente tu esqueleto a través del movimiento, se desencadenará un proceso de adaptación y con ello una estructura más fuerte aumentando así la densidad mineral ósea. Por tanto el ejercicio físico desempeña un papel fundamental en la prevención primaria (riesgo de) y secundaria (tratamiento) de la osteoporosis, con la consecuente mejora de la capacidad funcional en las actividades de la vida diaria y laboral.

“Entrenamiento con sobrecarga en la reducción de la masa ósea”

¿Qué tipo de entrenamiento es más seguro, eficaz y efectivo?

Nadar, bailar, pilates, bicicleta estática….todas ellas son tipos de ejercicio cardiovascular por lo general de intensidad baja/moderada beneficiosos sobre varios indicadores de salud, incluyendo afecciones cardiovasculares, diabetes mellitus, insuficiencia respiratoria crónica, enfermedad renal crónica, deterioro cognitivo y algunos cánceres, entre otros.

Sin embargo existe abundante evidencia científica que afirma que la combinación de un programa de entrenamiento de fuerza y cardiovascular produce aumentos en la densidad mineral ósea y disminuye el riesgo de fracturas. Así la variable intensidad es un factor importante en el proceso de remodelación ósea. Dicho programa incluirá por un lado un entrenamiento de fuerza muscular utilizando una metodología en circuito con ejercicios multiarticulares que movilicen grandes masas musculares de los miembros superiores e inferiores donde las fuerzas mecánicas que actúen sobre el hueso hagan hincapié en cargas axiales de tracción y compresión (“tirar y empujar”), aplicadas siguiendo el principio de sobrecarga progresiva y especificidad; entrenamiento cardiovascular con pequeños microimpactos controlados, por ejemplo carrera en el agua hasta que te cubra a la altura del ombligo reduciendo así el peso corporal,  siendo un poderoso estímulo en el proceso de remodelación ósea.

Finalmente, decir que no existe un tipo de ejercicio físico que pueda ser recomendado de manera generalizada. Ponte en manos de profesionales del ejercicio especializados para poder individualizar tus objetivos a corto, medio y largo plazo, atendiendo a tus necesidades y preferencias personales, con el fin de establecer un estilo de vida saludable que incluya la adherencia al ejercicio físico como medicina para incrementar o mantener la densidad mineral ósea y la prevención en el desarrollo de otras enfermedades crónicas.

Fuentes bibliográficas:

– Aguilar J, Santos F J, Usabiaga T, Renau E , San Segundo R , Gálvez S. Ejercicio físico y prevención de la osteoporosis. Revisión. Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario de Tarragona Juan XXIII. Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili.

-Crespo-Salgado J, Delgado-Marín J, Blanco-Iglesias O,  Aldecoa-Landesa S. Guía básica de detección del sedentarismo y recomendaciones de actividad física en atención primaria. Aten Primaria. 2015; 47(3) :175-183.

-Cuesta Hernández  M , Calle Pascual A L. Beneficios del ejercicio físico en población sana e impacto sobre la aparición de enfermedad. Endocrinol Nutr. 2013;60(6):283—286

-Escalante M, Franco-Vicario R. Deporte y masa ósea. REEMO 2003;12(4):80-2

-Blog G-Se Osteoporosis y Ejercicio.

-http://www.dmedicina.com/enfermedades/musculos-y-huesos/osteoporosis.html

-https://www.iofbonehealth.org/sites/default/files/PDFs/know_and_reduce_your_risk_spanish.pdf

Irisina, la hormona de la actividad física

irisinaDe todos es sabido que hacer ejercicio no sólo es saludable para los músculos, sino para todo el organismo. Mejora la circulación y la oxigenación de los tejidos, contrarresta los efectos devastadores del sedentarismo, disminuye el estrés, aumenta la autoestima, ayuda a combatir el sobrepeso y la obesidad y un sinfín de beneficios incalculables para la salud. Está claro que si el ejercicio físico se pudiera recetar se convertiría en el fármaco más vendido en todo el mundo. Pero hasta ahora no se sabía quién era el responsable de que la actividad física mejore el metabolismo, además de la masa muscular.

Un gran descubrimiento de investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU.), publicado este mismo mes en la prestigiosa revista “Nature”, ha desvelado los secretos que hacen posible la conexión entre el tejido muscular y la grasa: se trata de una hormona que ayuda a quemar calorías con eficiencia, incluso cuando ya se ha acabado de hacer ejercicio.

Administrada como fármaco, podría mejorar la salud de personas con diabetes u obesidad. Tan llamativo es el efecto de esta hormona que sus descubridores la han llamado Irisina, en referencia a la diosa griega Iris, la mensajera de los dioses. Estamos, sin duda, ante un hallazgo sin precedentes.

Los reveladores experimentos han demostrado que, a partir de la proteína PGC1-alfa, cuando se practica actividad física, en el músculo se segrega la hormona Irisina, que llega a las células del tejido adiposo blanco a través de la sangre, siendo capaz de transformarlo en tejido adiposo marrón.

¿Y por qué este cambio fisiológico puede ser tan importante?

El tejido adiposo blanco (o grasa mala), en exceso, es perjudicial para la salud, ya que segrega sustancias inflamatorias que aumentan el riesgo de numerosas patologías, entre ellas la temible patología cardiovascular, la que causa más muertes en las sociedades occidentales. La hormona Irisina puede convertir estas células grasas en tejido adiposo marrón o (grasa buena), al  ser un tejido metabólicamente activo.

Cuando se inyecta la hormona en ratones obesos, su metabolismo se vuelve más eficiente, de modo que queman más calorías incluso manteniendo la misma ingesta de alimento y mismo nivel de ejercicio físico que antes; por lo que podría ser eficaz para el tratamiento de la obesidad. Asimismo, los roedores inyectados mejoraron el control de su nivel de azúcar en sangre, con lo que la Irisina podría resultar eficaz también para el tratamiento de la diabetes.

Con estos asombrosos resultados, una empresa farmacéutica ya está trabajando para desarrollar un fármaco a partir de esta hormona, que esperemos que dentro de unos años nos ayude a mejorar la salud de nuestra población.

Lo que sí que está claro es, que de momento, se ha vuelto a demostrar que la mejor manera de luchar y activar el metabolismo es practicando ejercicio, ¡practicando SALUD!

El director de la investigación, Bruce Spiegelman, afirma que sus próximos objetivos se van a centrar en estudiar qué tipo de actividad física produce más cantidad de esta milagrosa hormona, pues las personas sedentarias tienen menos Irisina que las personas activas.

Nunca antes habíamos estado tan cerca de los misterios de la actividad física. La conquista de la salud ya no tiene freno.

 

Fuente: AEFA