¿Sirve comer fruta para adelgazar?

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Pues sí. Es más, las personas que tienen como hábito comer fruta a diario, y varias veces al día, desplazan otros tipos de productos nada saludables y aconsejables a la hora de perder peso. 

En la fruta nos encontramos un tipo de azúcar llamada fructosa. De primeras, se puede pensar que eso no es adecuado a la hora de perder peso. Sin embargo, no solo nos tenemos que fijar en la fructosa, sino en los demás nutrientes que acompañan a la fruta aparte de la fructosa.  

En la fruta encontramos fibra que nos funciona bien para el estreñimiento y para la saciedad. De ahí la importancia de COMER FRUTA, NO BEBER FRUTA. Pero existen además otras dos funciones muy importantes en la fibra y es que ésta enlentece la absorción de los azúcares y las grasas. Así que toda esa fructosa no se va a absorber. 

Ante el mito de que la fruta engorda después de comer es solo eso, un mito. Si nuestro estómago es una hormigonera da igual que se eche el cemento antes que la arena para hacer la mezcla. 

Otro mito que se suele escuchar es que la fruta fermenta en nuestro estómago. Eso es algo imposible que se de en un medio ácido como es el estómago.  

Si tenéis problemas con el colesterol o diabetes, comed fruta. Es la mejor opción que podéis hacer. Recordad esas dos funciones últimas que os he señalado. 

Resumiendo: Dejaos de mitos. ¡¡comed fruta!! Da igual si vuestro objetivo es perder peso, bajar el colesterol, controlar el azúcar en diabéticos… Comer fruta es sano. 

Si te ha parecido interesante pide cita nuestr@s nutricionistas en la recepción de tú centro O2 Centro Wellness para un estudio corporal.

Rebeca

Nutricionista de O2 Centro Wellness Huelva

 

¿Es Un Reto Ser Madre?

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Es difícil saber si podemos calificar de “Reto” el hecho de ser Mamá, pero todas ellas sabrán que es algo que exige mucho de sí mismas.

En O2 Centro Wellness sabemos que desde recién iniciada la gestación lo mejor es mentalizarse y comenzar a planificar el proceso para llevar el embarazo y el post parto de la mejor manera posible.

Hablando del “Reto de ser Mamá” podemos contaros que muchas de nuestras socias lo toman como uno donde compaginar la “vida de antes” y la “vida de después” de ser mamás, tanto en la parte física como mental y emocional, y por ello sabemos cuales son los frentes de actuación principales para que nuestras socias, futuras mamás y mamás a tiempo completo, consigan estar lo mejor posible en cada momento de su vida, mostrándoles aspectos de su biología muchas veces desconocidos incluso para mamás con experiencia.

Tanto el ejercicio físico gestionado con un profesional, como las actividades de relajación, actividades en piscinas, nado para embarazadas, y ante todo la información, hacen que nuestras mamás lleven adelante su embarazo de la mejor manera posible y posteriormente tengan un post parto sin sobresaltos y una recuperación sin sacrificios.

Miedos y dudas habituales de las futuras mamás

Sabemos que cuando llega la etapa de gestación aparecen algunas dudas sobre la conveniencia de realizar ejercicio físico así como del tipo de actividad, de su frecuencia, intensidad y duración. Este incierto criterio da lugar, según reporta la literatura, a que se incrementen las tasas de inactividad física durante el embarazo, oscilando entre el 64,5 % y el 91,5 %, y tiende a ser mayor en el tercer trimestre del embarazo.

La inactividad física durante el embarazo se asocia con una mayor probabilidad de ingreso de los lactantes en las unidades de cuidados intensivos neonatales, de parto pretérmino, de bajo peso al nacer, de restricción del crecimiento intrauterino y, por último, de cesárea. En varios estudios se consta que las mujeres embarazadas son menos activas que las no embarazadas, actividad que decae durante el embarazo.

Se aprecia que el ejercicio físico en mujeres embarazadas es beneficioso para el periodo del embarazo, parto y postparto. Adquiere particular importancia durante la gestación por tratarse de un periodo en el que se producen muchas modificaciones anatómicas y físicas (ej: el crecimiento del útero provoca un cambio en el centro de gravedad de la mujer, lo que conlleva un aumento progresivo de la hiperlordosis lumbar y una rotación de la pelvis respecto al fémur), que requieren de la embarazada una adaptación continua.

Concretamente ha sido demostrado el papel que desempeña la realización de ejercicio físico,  y siempre que no esté contraindicado por alguna patología o por un embarazo de alto riesgo obstétrico, en la prevención del a preeclampsia, la diabetes gestacional, la ganancia excesiva de peso materno, la mejora en el rendimiento del embarazo, la estabilización del humor de la madre, el menor riesgo de padecer venas varicosas, el menor riesgo de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la menor aparición de los episodios de lumbalgia. Además disminuye las molestias causadas por las modificaciones fisiológicas del embarazo como pueden ser las molestias digestivas, el insomnio y problemas psicológicos como la ansiedad o depresión. Por tanto es beneficioso no es solo para la madre, sino también para el bebé, influyendo en una reducción en el número de cesáreas y de partos instrumentados.

Durante el 2º y 3º trimestre, se recomienda además la incorporación a un programa específico de preparación al parto.

Según el estudio desarrollado por las universidades de Granada, Politécnica de Madrid y Europea de Madrid y publicado en la revista British Journal of Sports Medicine, practicar ejercicio moderado tres veces a la semana durante el 2º y el 3º trimestre de gestación disminuye a la mitad el riesgo de tener bebés con más de 4 kg de masa. Como consecuencia directa, reduce las posibilidades de que el parto se produzca por cesárea.

Beneficios de la práctica de ejercicio físico para la madre:

  • Evitan el dolor de espalda baja mediante la realización de ejercicios isométricos específicos para la región lumbo-abdominal, la educación postural y las oscilaciones pélvicas.
  • Mejora de las capacidades metabólicas y cardiopulmonares y reducción del riesgo de diabetes gestacional.
  • Favorecen los procesos del parto.
  • Mantienen el estado de condición física de la madre, reduciendo el índice de fatiga en las actividades cotidianas.
  • Controlan la ganancia de peso de la madre.
  • Mejoran la tolerancia a la ansiedad y la depresión.
  • Mejoran el concepto de imagen corporal.

El prescriptor de ejercicio físico para el embarazo debe ser consciente de que debido a las alteraciones provocadas por esta etapa biológica, se producirán una serie de cambios morfológicos y funcionales, cuyas respuestas típicas al entrenamiento diferirán del patrón habitual. Cambios en la estabilidad y postura (ej: aumento de la lordosis lumbar); aparición de disfunciones del suelo pélvico (debilitamiento e incontinencia urinaria); dolor muscular en los miembros superiores por la modificación en la posición de la cintura escapular y desplazamiento de la cabeza hacia delante, así como la presencia del síndrome de túnel carpiano, frecuente en el tercer trimestre; cambios cardiovasculares, pulmonares y de oxígeno; cambios hormonales ; cambios metabólicos destacando una marcada hiperglucemia debida a fallos en la secreción insulínica; cambios fisiológicos a nivel de requerimientos calóricos e incremento de la temperatura corporal.

Por tanto a pesar que la historia de la relación ejercicio físico-embarazo ha resultado turbulenta, actualmente se dispone de evidencias científicas que fundamentan la inclusión del ejercicio físico entre las mujeres embarazadas, tanto las que hayan sido previamente activas, sedentarias y atletas, siempre supervisado por un profesional del ejercicio especializado.

En O2 Centro Wellness contamos con los mejores expertos en Gimnasia para Embarazadas. ¿A qué esperas? Aquí empieza tu #Reto de ser mamá.

Lucía Guerrero

Licenciada en Inef de O2 Centro Wellness Neptuno (Granada)

Fuentes bibliográficas:

-Mata F, Chulvi I, Roig J, Heredia J.R, Isidro F, Benitez J.D, Guillén del Castillo M. Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo. Rev Andal Med Deporte. 2010; 3 (2): 68-79.

-González-Collado F, Ruiz-Giménez A, Salinas-Salinas G. Indicaciones y contraindicaciones del ejercicio físico en la mujer embarazada. Clin Invest Gin Obst. 2013; 40 (2); 72-76.

-Aguilar M, Sánchez A, Rodríguez R, Noack J, Pozo M, López-Contreras G, Mur N. Actividad física en embarazadas y su influencia en parámetros materno-fetales; revisión sistemática. Nutr Hosp; 2014; 30 (4): 719-726.

-Miranda, M.D, Navio, C. (2013). Benefits of exercise for pregnant women. Journal of Sport and Health Research. 5 (2): 229-232.

 

 

¿Qué es la Diabetes?

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La diabetes es una enfermedad crónica que se origina porque el páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, la elabora de una calidad inferior o no es capaz de utilizarla con eficacia.

La insulina es una hormona producida por el páncreas. Su principal función es el mantenimiento de los valores adecuados de glucosa en sangre. Permite que la glucosa entre en el organismo y sea transportada al interior de las células, en donde se transforma en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Además, ayuda a que las células almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria.

El momento de aparición de la enfermedad, así como las causas y síntomas que presentan los pacientes, dependen del tipo de diabetes:

Diabetes tipo 1

Las edades más frecuentes en las que aparece son la infancia, la adolescencia y los primeros años de la vida adulta. Acostumbra a presentarse de forma brusca y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares.

Las causas de la diabetes tipo 1 son principalmente la destrucción progresiva de las células del páncreas, que producen insulina. Ésta tiene que administrarse artificialmente desde el principio de la enfermedad. Sus síntomas particulares son el aumento de la necesidad de beber y aumento de la cantidad de orina, la sensación de cansancio y la pérdida de peso a pesar del incremento de las ganas de comer.

Diabetes tipo 2

Surge generalmente en edades más avanzadas y es unas diez veces más frecuente que la anterior. Por regla general, la diabetes tipo 2 también está diagnosticada o la han padecido otras personas de la familia.

Se origina debido a una producción de insulina escasa, junto con el aprovechamiento insuficiente de dicha sustancia por parte de las células. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se le habrá de tratar con pastillas antidiabéticas o con insulina (o con una combinación de ambas). En estos casos el paciente no suele presentar ningún tipo de molestia, ni síntoma específico, por lo que puede pasar desapercibida para la persona afectada durante mucho tiempo.

Diabetes gestacional

Se considera una diabetes ocasional que se puede controlar igual que los otros tipos de diabetes. Durante el embarazo la insulina aumenta para incrementar las reservas de energía. A veces, este aumento no se produce y puede originar una diabetes durante embarazo. Tampoco tiene síntomas y la detección se realiza casi siempre tras el análisis rutinario a que se someten todas las embarazadas a partir de las 24 semanas de gestación. Lo que si aumenta en gran medida el riesgo de desarrollar diabetes al cabo de algunos años.

Síntomas

Entre los principales síntomas de la diabetes se incluyen:

  • Frecuencia en orinar (fenómeno de la cama mojada en los niños).
  • Sensación de hambre inusual.
  • Sed excesiva.
  • Debilidad y cansancio.
  • Pérdida de peso.
  • Irritabilidad y cambios del estado de ánimo.
  • Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
  • Vista nublada.
  • Cortaduras y rasguños que no se curan, o se curan lentamente.
  • Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
  • Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga (cistitis).
  • Elevados niveles de glucosa en la sangre y en la orina.Si tiene alguno de estos síntomas, no dude en consultar con su médico y/o nuestros nutricionistas.

Ante cualquier duda, no olvides consultar con nuestros nutricionistas, estarán encantados de asesorarte y ayudarte en todo lo que necesites.

  • Fuente: dmedicina

Mantén tú corazón fuerte y sano

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     La población mundial continúa creciendo de forma imparable. Paralelamente, la población envejece y estamos siendo testigos de un incremento alarmante de determinados factores de riesgo cardiovascular (FRCV), como los malos hábitos nutricionales (exceso de azúcar), falta de ejercicio físico y la consecuente obesidad, con un impacto incuestionable en el estado de salud de la población general.

     Nos encontramos, por lo tanto, ante una pandemia de la enfermedad cardiovascular (ECV), cuyas causas son multifactoriales y complejas e implican a diversos sectores de la sociedad. La promoción de la salud cardiovascular debe expandirse a lo largo de la vida del individuo, desde las edades más tempranas, cuando se adquieren los hábitos de vida cardiosaludables, hasta la vejez.

 

     La mayoría de las personas ocupan gran parte del día en su trabajo, y éste suele ser una excusa para no realizar ejercicio físico. Sin embargo, la actividad física realizada durante el trabajo también confiere protección contra la enfermedad cardiovascular. A mediados del siglo pasado ya se identificó que la actividad física realizada durante las horas laborales determinaba la diferencia en la incidencia de complicaciones cardiovasculares entre los trabajadores de una misma empresa: los conductores de autobús tenían más infarto agudo de miocardio que los revisores que subían cientos de veces las escaleras de los autobuses londinenses de dos pisos, diferencias que también se observaron entre los oficinistas de correos y los carteros o repartidores. Esta diferencia en la actividad física realizada durante el trabajo ofrecía una importante protección contra las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, con los cambios acaecidos en las últimas décadas, actualmente se ha producido una clara reducción de la actividad física tanto en las horas laborales como en las de ocio y tiempo libre.

 

     Además, los humanos, como los animales, disminuyen la actividad física a medida que se hacen mayores (vivimos más pero con peor calidad de vida), y en la sociedad moderna el nivel de actividad física voluntaria declina tan pronto se alcanza la madurez. Si se tiene en cuenta la importancia del ejercicio físico para mantener la salud cardiovascular y muscular, no es sorprendente que los adultos inactivos tengan un deterioro en su capacidad funcional y en la tolerancia a los esfuerzos físicos que repercutan en las actividades de la vida diaria.

 

     Un componente fundamental de la calidad de vida es la salud, definida como una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa.

     El estilo de vida saludable se fundamenta en 3 pilares básicos que nos ayudarán a mantener un corazón fuerte y sano a lo largo de nuestra vida:

Alimentación variada y balanceada: ingerir alimentos integrales ricos en fibra (ej: 25 gr de salvado de avena descienden el colesterol LDL, mientras que el salvado de trigo disminuye la tasa de triglicéridos); eliminar las grasas saturadas procedentes sobre todo de fuentes animales así como los fritos; suprimir el azúcar blanco y las harinas refinadas; suprimir los alimentos procesados y refinados, las bebidas gaseosas, alcohol y tabaco, las comidas picantes, productos light, pan blanco y lácteos (excepto el yogur bio y el suero de leche); reducir el consumo de sal en la dieta; eliminar los potenciadores del sabor (Glutamato monosódico GMS), los edulcorantes artificiales (Aspartamo, Sucralosa, Esplenda…, )la levadura, alimentos preparados y conservas; consumir alimentos crudos (si es posible, un 40%-50% de la dieta), verduras, legumbres, cereales integrales (arroz integral y trigo sarraceno especialmente), aceites vegetales de primera presión en frío, aceite de coco, pescado azul rico en omega 3, ajo, cebolla, tofu, pomelo y frutas en general.

Ejercicio físico: tanto el entrenamiento de resistencia como el de fuerza contribuye a reducir los factores de riesgo de la enfermedad coronaria. Así, nos ayuda a disminuir la presión arterial y las concentraciones de triglicéridos; eleva las concentraciones de colesterol HDL; aumenta la sensibilidad a la insulina por lo que reduce el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad así como diabetes tipo 2; disminuye las concentraciones de proteína C reactiva en el organismo, un indicador de la inflamación y de riesgo de sufrir la enfermedad coronaria; contribuye a dejar de fumar.

Relación emocional: el corazón juega un papel particularmente importante en nuestra experiencia emocional. La experiencia de una emoción resulta de la actuación conjunta del cerebro, el corazón y el cuerpo. En la investigación publicada en el Journal Biological Psychiatry se detalla que las emociones negativas como el miedo, ansiedad, estrés, depresión e ira afectan directamente a los circuitos cerebrales y al corazón. De acuerdo con el médico Peter Gianaros, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Pittsburgh las emociones negativas persistentes aumentan el riesgo de aterosclerosis, al aumentar los niveles de los productos químicos que causan inflamación en el cuerpo. Los autores mencionan que las áreas del cerebro implicadas en las emociones están involucradas en la detección y regulación de los niveles de inflamación en el cuerpo. Además, en el estudio, los participantes que tenían emociones negativas, también mostraron mayores niveles de interlucina-6, que es una citoquina que provoca inflamación y favorece el aumento del espesor de la arteria carótida, un marcador de la arterosclerosis.

     En lo que se refiere al ejercicio físico, siendo el único tratamiento no farmacológico que posee más beneficios para salud que riesgos, recomendamos la puesta en práctica de un programa de entrenamiento supervisado por un profesional especializado, en el que se combinen ejercicios de fuerza que impliquen tanto a los miembros superiores como inferiores, y de resistencia cardiorrespiratoria movilizando grandes masas musculares, la mayor parte de los días de la semana proporcionando así un impacto global en la salud, estado de ánimo y calidad de vida.

Lucía Guerrero Romero

O2 Centro Wellness Neptuno (Granada)

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Irisina, la hormona de la actividad física

irisinaDe todos es sabido que hacer ejercicio no sólo es saludable para los músculos, sino para todo el organismo. Mejora la circulación y la oxigenación de los tejidos, contrarresta los efectos devastadores del sedentarismo, disminuye el estrés, aumenta la autoestima, ayuda a combatir el sobrepeso y la obesidad y un sinfín de beneficios incalculables para la salud. Está claro que si el ejercicio físico se pudiera recetar se convertiría en el fármaco más vendido en todo el mundo. Pero hasta ahora no se sabía quién era el responsable de que la actividad física mejore el metabolismo, además de la masa muscular.

Un gran descubrimiento de investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU.), publicado este mismo mes en la prestigiosa revista “Nature”, ha desvelado los secretos que hacen posible la conexión entre el tejido muscular y la grasa: se trata de una hormona que ayuda a quemar calorías con eficiencia, incluso cuando ya se ha acabado de hacer ejercicio.

Administrada como fármaco, podría mejorar la salud de personas con diabetes u obesidad. Tan llamativo es el efecto de esta hormona que sus descubridores la han llamado Irisina, en referencia a la diosa griega Iris, la mensajera de los dioses. Estamos, sin duda, ante un hallazgo sin precedentes.

Los reveladores experimentos han demostrado que, a partir de la proteína PGC1-alfa, cuando se practica actividad física, en el músculo se segrega la hormona Irisina, que llega a las células del tejido adiposo blanco a través de la sangre, siendo capaz de transformarlo en tejido adiposo marrón.

¿Y por qué este cambio fisiológico puede ser tan importante?

El tejido adiposo blanco (o grasa mala), en exceso, es perjudicial para la salud, ya que segrega sustancias inflamatorias que aumentan el riesgo de numerosas patologías, entre ellas la temible patología cardiovascular, la que causa más muertes en las sociedades occidentales. La hormona Irisina puede convertir estas células grasas en tejido adiposo marrón o (grasa buena), al  ser un tejido metabólicamente activo.

Cuando se inyecta la hormona en ratones obesos, su metabolismo se vuelve más eficiente, de modo que queman más calorías incluso manteniendo la misma ingesta de alimento y mismo nivel de ejercicio físico que antes; por lo que podría ser eficaz para el tratamiento de la obesidad. Asimismo, los roedores inyectados mejoraron el control de su nivel de azúcar en sangre, con lo que la Irisina podría resultar eficaz también para el tratamiento de la diabetes.

Con estos asombrosos resultados, una empresa farmacéutica ya está trabajando para desarrollar un fármaco a partir de esta hormona, que esperemos que dentro de unos años nos ayude a mejorar la salud de nuestra población.

Lo que sí que está claro es, que de momento, se ha vuelto a demostrar que la mejor manera de luchar y activar el metabolismo es practicando ejercicio, ¡practicando SALUD!

El director de la investigación, Bruce Spiegelman, afirma que sus próximos objetivos se van a centrar en estudiar qué tipo de actividad física produce más cantidad de esta milagrosa hormona, pues las personas sedentarias tienen menos Irisina que las personas activas.

Nunca antes habíamos estado tan cerca de los misterios de la actividad física. La conquista de la salud ya no tiene freno.

 

Fuente: AEFA

Cuenta nutrientes, no Calorías

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¿Has escuchado el concepto  Densidad Nutritiva?

Desde el Departamento de Nutrición de O2 Centro Wellness, consideramos la densidad nutritiva como uno de los factores más importantes sino el que más de los alimentos en relación con la salud. De hecho, la densidad nutritiva podría ser mucho más importante que incluso la cantidad de calorías de un alimento, o de la dieta en total.

La cantidad de calorías de la dieta o de los alimentos individuales no dice nada acerca de su valor nutritivo. Un alimento puede ser alto en calorías y bajo en nutrientes, como por ejemplo una porción de patatas fritas, o puede ser alto en calorías y alto en nutrientes, como las almendras. También hay alimentos que son muy bajos en calorías y muy altos en nutrientes, como por ejemplo la espinaca. Estos últimos tienden a ser los mejores para la salud ya que son los más altos en densidad nutritiva.

Definición de densidad nutritiva La densidad nutritiva de un alimento se puede definir de manera general como la cantidad de nutrientes por caloría.

Los alimentos con alta densidad nutritiva tienden a ser alimentos altos en fibra, minerales, vitaminas, antioxidantes y fotoquímicos que protegen al cuerpo en contra de varias enfermedades e incluso le ayudan a recuperar la salud perdida. Estos alimentos consisten principalmente en alimentos naturales (no procesados) de origen vegetal, como frutas, verduras, legumbres, granos integrales, etc. Una vez procesados, los alimentos como los granos refinados pierden una gran cantidad de nutrientes por lo tanto su densidad nutritiva disminuye considerablemente. Es decir, mientras más procesado sea un alimento, menor va a ser su densidad nutritiva.

¿En qué me puede ayudar consumir una dieta más alta en densidad nutritiva?

Nuestro cuerpo no sólo necesita las vitaminas y minerales para funcionar adecuadamente, sino también necesita fotoquímicos (compuestos que sólo se encuentran en las plantas) y antioxidantes que son esenciales para el funcionamiento apropiado del sistema inmune, y que le permiten al cuerpo desintoxicarse y llevar a cabo los mecanismos de reparación celular que nos protegen en contra de las enfermedades crónicas modernas como las enfermedades al corazón, la diabetes, el cáncer y la arterioesclerosis.

Sólo si consumimos una cantidad suficiente de estos alimentos naturales de origen vegetal podemos tener acceso a los componentes protectores mencionados y prevenir las enfermedades más comunes que afectan a la sociedad moderna.

Pero recuerda que la densidad nutritiva no es el único factor importante para la buena salud. Si sólo comiéramos alimentos de alta densidad nutritiva, es probable que no consumamos suficientes grasas saludables, las cuales son importantes en la dieta pero en cantidades pequeñas. También es posible que una persona que sea muy activa o atlética pierda mucho peso si no incorpora grasas saludables en la dieta (como aguacate, frutos secos, semillas, etc.).

Aquí tenéis una lista de los alimentos más altos en densidad nutritiva

  1. Vegetales verdes sólidos (como el brócoli)
  2. Vegetales sólidos de otros colores (pimiento, tomate, zanahorias, etc.)
  3. Legumbres o leguminosas (porotos o frijoles, lentejas, garbanzos, habas, etc.)
  4. Frutas frescas
  5. Vegetales altos en almidón (calabaza o zapallo, papas, camotes)
  6. Granos integrales (avena, trigo integral, maíz, arroz integral, etc.)
  7. Nueces y semillas crudas (densidad nutritiva mediana por sus altas calorías)

Estos son los alimentos de densidad nutricional más baja (comenzando con los que no tienen nada de nutrientes):

  1. Dulces y azúcar refinada
  2. Aceites refinados
  3. Quesos
  4. Lácteos de leche entera
  5. Carnes rojas
  6. Huevos
  7. Lácteos de leche descremada (densidad nutritiva mediana)
  8. Pescado (densidad nutritiva mediana)

Asegúrate que por lo menos 90% de tu dieta se componga de alimentos saludables de alta densidad nutritiva. Esto te permitirá alcanzar un peso normal y prevenir las enfermedades que tanto afligen a la sociedad de hoy en día.

Consulta a nuestros nutricionistas, te ayudarán a llevar una vida equilibrada.