Contractilidad, tono y fuerza

Fotolia_49979538_Subscription_XXLLos músculos son los órganos activos del movimiento. La musculatura esquelética o estriada supone aproximadamente el 42% del peso corporal de un individuo adulto de complexión normal. Son masas de coloración roja parduzca, de forma muy variable, que van anexas a partes blandas y nacaradas llamadas tendones; la masa carnosa es el único elemento contráctil y elástico.

Poseen dos características físicas muy interesantes:

extensibilidad: el músculo se alarga cuando sobre él actúa una fuerza

elasticidad: tras una deformación de alargamiento (siempre que ésta no haya sido excesiva), el músculo recobra su longitud primitiva. Cabe destacar que la fatiga disminuye el coeficiente de elasticidad muscular.

Además, la elasticidad del músculo tanto en la fase de relajación como en la de contracción es esencial para tener una buena movilidad. Un claro ejemplo es la facilidad de tocar el suelo con los dedos de las manos al realizar una flexión de tronco con las rodillas ligeramente flexionadas (no hay ninguna sensación desagradable en la parte posterior del muslo), comparado con hacerlo con las rodillas completamente extendidas (puede aparecer sensación de tirantez e incluso dolor en la parte posterior del muslo), lo que significa falta de elasticidad o acortamiento en la musculatura de la cadena posterior del cuerpo.

Contractilidad muscular: la contracción muscular es el acortamiento que sufre el músculo a consecuencia de un impulso nervioso o debido a una excitación (eléctrica, mecánica, etc) que recae sobre él.

Si en la contracción muscular no se produce desplazamiento de las palancas, sino que el músculo solo se endurece pero no se acorta, estamos hablando de una contracción isométrica. Si al contraerse el músculo produce el desplazamiento de la o las palancas en las que se inserta, lo que se traduce en el movimiento de las articulaciones, a esto se le llama contracción isotónica o anisométrica. Dentro de la contracción isotónica distinguimos dos variantes:

-concéntrica: el movimiento que se produce sigue el sentido de la contracción muscular, por lo que los puntos de inserción del músculo que se contrae se aproximan

-excéntrica: los puntos de inserción del músculo se alejan en esta contracción (aunque el músculo se alargue, es una contracción). Un ejemplo de contracción excéntrica es cuando movemos un peso que supere nuestras fuerzas.

Tono muscular: todos los músculos esqueléticos en reposo se encuentran en un estado de contracción parcial, a esto se le llama tono muscular.

Hipotonía: el estado de Hipotonía se corresponde con un trastorno en el que el tono muscular está disminuido o ausente. Se produce cuando se interrumpe cualquier parte del arco reflejo monosináptico. También ocurre en la enfermedad cerebelosa.

Hipertonía: se corresponde con espasticidad o rigidez consecuencia de un aumento del tono muscular. Ocurre cuando se presentan lesiones que afectan los centros supraespinales o sus tractos descendentes, pero no el tracto corticoespinal. También puede ocurrir a nivel segmentario medular local y ser producto por excitación local del reflejo de estiramiento mediante irritación sensitiva (por ejemplo: espasmo de los músculos del dorso secundario al prolapso de un disco intervertebral, espasmo de los músculos abdominales secundario a peritonitis).

Fuerza: es el poder de tracción de un músculo que está determinado por el peso máximo al cual puede hacer frente durante su contracción.

Los factores que influyen en la fuerza muscular y en la potencia que un músculo puede aplicar a una palanca son varios:

-la resistencia que tienen que vencer y la velocidad de acortamiento

-la cantidad de tejido adiposo que pueda existir en el músculo

-la ordenación o distribución de las fibras del músculo: la disposición de las fibras en el músculo esquelético modula su función

-la fatiga

-el estado de nutrición

-el entrenamiento.

Alteraciones primarias de las propiedades físicas y biológicas de los músculos

Sobrecarga: es la contracción involuntaria y mantenida de la musculatura consecuencia de la realización de un gesto repetido, realizando mayor o menor fuerza, o al mantener una misma posición durante largo tiempo. Los síntomas que describe son rigidez y pesadez muscular en la zona afectada, pudiendo llegar a producir también dolor. El mayor riesgo es que es una puerta a otras lesiones más graves: contracturas, roturas de fibras…

Acortamiento muscular: la falta de extensibilidad de la musculatura se traduce en una reducción de su estiramiento, pudiendo también alterar o reducir la movilidad de las articulaciones. Un claro ejemplo es el antes citado en el apartado de elasticidad muscular, en el que la longitud correcta de los isquiotibiales permite tocar el suelo al hacer una flexión de tronco, o un acortamiento de estos músculos solo permite este gesto si se flexionan las rodillas.

Las características aquí descritas son las que permiten un correcto trabajo de nuestro tejido muscular, por ello es necesario valorarlas para determinar tanto un entrenamiento adecuado como una buena planificación del tratamiento de fisioterapia.

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