Rodilla: Cómo prevenir las principales lesiones

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo. Tiene una anatomía compleja debido a la multitud de elementos que la forman y sufre mucho, tanto en la actividad cotidiana como en la realización de la actividad física.

A grandes rasgos los elementos que la forman son:

  1. ÓSEOS
  • Extremo inferior del fémur, constituido por dos formaciones redondeadas.
  • Rótula, situada en la parte anterior del fémur.
  • Extremo superior de la tibia, que es aplanada, por lo que se llama meseta tibial.
  1. MENISCOS. Interno y externo. Son dos anillos cartilaginosos que se sitúan entre el fémur y la tibia para favorecer la congruencia entre estos, ya que al tener formas tan distintas sería imposible su articulación.
  2. LIGAMENTOS.  Cruzado anterior, cruzado posterior, lateral externo y lateral interno. Son bandas resistentes que unen las estructuras óseas y evitan los desplazamientos excesivos interóseos.
  3. MÚSCULOS. Son muy voluminosos y ayudan a los ligamentos a mantener la estabilidad de la rodilla.
  • Cuádriceps. Es el más voluminoso. Formado por cuatro vientres musculares y sus tendones, se unen cubriendo la rótula para formar el tendón rotuliano que se inserta en la tibia. Realiza el movimiento de extensión de rodilla.
  • Isquiotibiales. Situados en la parte posterior del muslo se encargan del movimiento de flexión de rodilla.
  • Gemelos. Se originan en el fémur, aunque están más relacionados con la articulación del tobillo

La articulación de la rodilla tiene que responder a dos exigencias mecánicas contradictorias: movilidad, para permitir desplazamiento del cuerpo y todo tipo de movimientos; y estabilidad, para soportar el peso corporal y desplazarlo durante el movimiento.

Por tanto, estas estructuras tienen que soportar todo tipo de esfuerzos, presiones, giros y torsiones.

LESIONES MÁS FRECUENTES

????????????????????????????

  • Rotura total o parcial de menisco: Es la más frecuente de todas. En personas jóvenes es más habitual que se produzca por un mal apoyo en una caída, o en un giro en el que deja el pie de apoyo fijo en el suelo. En personas de más edad suele deberse a cambios degenerativos del menisco. La lesión en el menisco interno es 20 veces más frecuente que en el externo.
  • Rotura de ligamento cruzado anterior. La lesión más típica de este ligamento se produce por un giro hacia fuera mientras la rodilla y el pie de apoyo se queda fijo en el suelo. Puede ir acompañada de una lesión en otro ligamento o en un menisco, generalmente el interno. Es típica de futbolistas.
  • Ligamento cruzado posterior. Ocurre principalmente por un golpe directo sobre la rodilla cuando ésta en flexión. Es muy común en los accidentes de tráfico por un choque con el salpicadero.
  • Condromalacia rotuliana. Puede ser un desgaste o una fisura del cartílago que hay en el interior de la rótula. La fricción de éste con el fémur lo aumenta. Puede aparecer en deportistas o en personas sedentarias que mantienen la posición de flexión de rodilla durante mucho tiempo. Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres.

SABÍAS QUE…

Una ventaja de esta articulación es que al estar rodeada de tanta musculatura la podemos trabajar para reforzarla e intentar que las estructuras pasivas como ligamentos y meniscos no sufran.

Sin embargo, estos músculos (al ser tan voluminosos cuando están inmovilizados o con baja actividad) tienden a perder tamaño y por tanto fuerza, por lo que es imprescindible, siempre que tengamos una lesión de rodilla, mantener la actividad de esta musculatura.

Es especialmente importante antes y después de una cirugía de rodilla para que la recuperación sea mejor y más rápida. Será muy importante trabajar con fisioterapia y ejercicios tanto la musculatura de la parte anterior del muslo como la posterior para evitar desequilibrios musculares. En estos casos los profesionales de la salud serán los que indiquen qué ejercicios son los más recomendables.

En personas que no estén lesionadas tampoco hay que olvidar esta musculatura ya que de su fuerza, flexibilidad y volumen va a depender que nuestras rodillas tengan menos riesgo de sufrir lesiones.

PREVENCIÓN

Los ejercicios de estabilidad nos proporcionarán seguridad en la articulación ante las cargas y esfuerzos que sufre durante el ejercicio y se podrá minimizar así el riesgo de lesionarse o caerse.

Algunos ejemplos son:

  • Zancada, de forma estática y dinámica, con rotación de tronco y carga excéntrica.
  • Equilibrio sobre una pierna: Un clásico de los ejercicios de tipo propioceptivo, tanto para tobillo como para rodilla.
  • Sentadilla con brazos adelantados, también sobre una sola pierna y otras variantes.
  • Variantes sobre superficies inestables.

CONCLUSIONES

Como hemos visto, la rodilla es una articulación compleja en su anatomía y funcionalidad y de vital importancia en las actividades cotidianas. Sus lesiones son frecuentes y a menudo comienzan por no tener una musculatura fuerte que la rodee y le dé estabilidad.

Por tanto, ante cualquier dolor o molestia en esa zona, es muy importante que un fisioterapeuta valore y detecte posibles desequilibrios musculares que se puedan tratar para minimizar el riesgo de una lesión mayor. Este tratamiento se completará con ejercicios específicos que se adaptarán a tu cuadro clínico.

La prevención es siempre el mejor de los tratamientos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s