Rotura de fibras musculares: causa y clasificación

La mayoría de los deportistas sufren roturas de fibras a lo largo de su vida. Al producirse esta lesión se interrumpe la rutina deportiva habitual ya que obliga a guardar reposo y hacer rehabilitación.

¿QUÉ ES?

Una rotura de fibras es la pérdida de continuidad del vientre muscular. Si a esta lesión se asocia una rotura de la fascia protectora, la envoltura del músculo, se podría producir una hernia siendo ésta una lesión mucho más grave.

¿A QUÉ SE DEBE?

Las causas pueden ser:

  • Contracciones violentas del músculo.
  • Estiramientos bruscos o traumatismo directo sobre el músculo estirado.
  • Que el músculo haya sido sometido a una carga excesiva, aumentando el riesgo cuando ya está fatigado.
  • Movimientos repetidos de un grupo muscular concreto
  • Que no se haya calentado lo suficiente.
  • Falta de hidratación antes y durante el ejercicio, que también puede llevar a una rotura ya que el músculo va perdiendo agua durante el entrenamiento, quedando así menos elástico y con mayor riesgo de lesión.

CLASIFICACIÓN Y CÓMO IDENTIFICARLAS

ROTURA GRADO I: Son los casos menos graves, no hay pérdida de continuidad de las fibras pero sí microrrotura o distensión. Es un dolor que aparece de forma intensa, brusca e instantánea al gesto lesional. Al poco tiempo de la lesión aparece una tumefacción circunscrita al lugar y equimosis (hematoma) entre las 24 horas después que se puede extender hasta los 5 ó 6 días si la lesión es más profunda. En cuanto a la palpación, existe un punto doloroso muy concreto que se puede señalar con la punta del dedo.

ROTURA GRADO II Y III: En el grado II hay un cambio en la forma del músculo ya que se produce una discontinuidad de parte de éste. En la rotura grado III la ruptura es completa. Se produce un dolor vivo, agudo, lacerante y violento que, una vez instaurado, no disminuye ni con el reposo. Hay impotencia funcional y no podemos realizar ninguna actividad con el músculo en cuestión. Siempre aparecen un hematoma y equimosis posteriores a esta lesión, lo que desde nuestra experiencia es bueno que así sea ya que si el sangrado sale al exterior podemos realizar su proceso de reabsorción y limpieza, mientras que si queda entre estructuras dentro de un vientre muscular, la tendencia puede ser a encapsularlo quedando un hematoma interno que dificulte la recuperación de la lesión. A veces es difícil la identificación y catalogación del grado de estas roturas. Si es así, lo ideal es realizar una prueba diagnóstica de imagen que clarifique la intensidad de la rotura.

TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO

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Durante la primera fase o fase inflamatoria el tratamiento de elección es la aplicación de hielo con vendaje de compresión, reposo relativo y masaje drenante tipo drenaje linfático manual.

En una segunda fase de la rotura muscular, de duración variable en días, se inician los procesos de cicatrización fisiológica con limpieza de sustancias no deseables y restablecimiento de la circulación, añadiendo al tratamiento masaje transverso, estiramientosy movimientos suaves.

Por último, en la tercera fase de la rotura muscular, que suele coincidir con la tercera o cuarta semana (21-28 días), concluye definitivamente el proceso de cicatrización y remodelación del tejido, así como la integración del patrón de movimiento en el sistema propioceptivo adaptado en una nueva realidad del esquema corporal. Se añade masaje transverso más potente, estiramientos, ejercicios excéntricos e incorporación progresiva al movimiento o actividad habitual, siendo esta última fase la más variable de todas en cuanto a su duración en el tiempo.

PREVENCIÓN

La correcta realización de las fases del entrenamiento, incluyendo calentamiento al principio, buenos gestos durante la práctica deportiva y un buen enfriamiento con una parte de estiramientos para evitar acortamientos y otros problemas musculares pueden ser las armas para reducir el riesgo de sufrir una rotura de fibras, además de una buena hidratación y una dieta equilibrada.

Si aún así (teniendo en cuenta que también existen factores externos, como un traumatismo) sufrimos esta lesión, lo mejor es acudir al fisioterapeuta para comenzar el tratamiento lo antes posible y minimizar las consecuencias. En nuestras áreas de Wellness Balance nuestros profesionales examinarán detenidamente cada caso para aplicar el método más adecuado.

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