Aprende a mantener una tez limpia y libre de impurezas

Nuestro rostro está diariamente expuesto a partículas y suciedad que vamos capturando del medio ambiente (la polución, cambios climáticos, maquillajes, otros factores externos) y a problemas intrínsecos de nuestro propio organismo (pieles seborreicas, acné, problemas hormonales…). La limpieza facial es un procedimiento destinado a limpiar el cutis con el objetivo de mejorar el aspecto de la piel, quitando impurezas e imperfecciones y aportando la hidratación y nutrición que necesita.

¿Con qué frecuencia debemos realizar limpiezas de cutis?

En casa tenemos que limpiar la piel todos los días, aunque no nos maquillemos, para eliminar restos de cremas, polución, maquillaje, etc… Tiene que ser un hábito, al igual que lavarnos los dientes, puesto que a lo largo del día se van depositando en el rostro microorganismos y suciedades que perjudican la salud de la piel.

Es un proceso sencillo y rápido, pero es necesario conocer los pasos exactos para obtener un buen resultado.

Tipos de piel:

Piel seca o normal. Apenas tiene impurezas, suele estar más tirante y tiende a la formación de escamas y arrugas. Los poros, en general, son poco visibles, la piel luce opaca y está deshidrata. Además, en ocasiones parece envejecida de manera prematura.

Piel grasa. Este tipo de piel se caracteriza por tener los poros dilatados con comedones. Su aspecto es brillante o incluso grasiento, con falta de transparencia uniforme, y con frecuencia tiene un aspecto pálido y amarillento. El exceso de sebo también puede taponar los poros y favorecer la aparición de las espinillas.

Piel mixta. Es un grupo importante que tiende a presentar más grasa en la zona T, mientras que en pómulos es más áspera y tirante.

Productos de limpieza

En el mercado hay mucha variedad de productos limpiadores:

• Gel libre de aceites (oil free) para las pieles más grasas.

• Emulsión o leche limpiadora acompañada por su tónico para pieles más secas.

• Gel limpiador o emulsiones para pieles mixtas.

• Exfoliantes que forman parte de la limpieza y que nos ayudan a renovar esas células muertas que se quedan en la superficie de la piel.

Limpieza profesional

La importancia de realizarse limpiezas en centros especializados se debe a que éstos cuentan con profesionales que conocen el procedimiento y que, además, no omiten la importancia del tipo de piel.

Los resultados que conseguimos en casa no son iguales a los obtenidos en un centro estético.

Pasos de una limpieza

Limpieza previa: limpia el rostro con el producto más adecuado (leche y tónico, gel.…)

Tónico: ayuda a reestablecer el pH de la piel, aporta frescor y prepara la tez para el tratamiento posterior.

Exfoliación: aplica un producto exfoliante con suaves masajes circulares o bien ácido glicólico para exfoliar la piel en profundidad sin agredirla. Este proceso elimina las células muertas de manera más eficaz y prepara la dermis para la extracción.

Extracción: hay que realizarla bien para que la piel no sufra. Si se aprieta demasiado la piel resulta dañada y quedan marcas.

Humectación: suaviza la piel con una crema hidratante dando un ligero masaje, con el objetivo de mantener la piel suave y nutrida.

Mascarilla: se aplica sobre la piel limpia con las yemas de los dedos. No solo beneficia a las capas superficiales de la epidermis sino también a las capas más profundas. Tiene como finalidad limpiar, reparar, nutrir y reestructurar la piel.

Masaje final: siempre con una crema adecuada.

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Autolimpieza

Además de la limpieza diaria, se pueden realizar limpiezas caseras más profundas:

• Primero limpiamos la piel con el producto adecuado y aplicamos un tónico.

• Exfoliamos la piel para eliminar las células muertas (se puede utilizar un exfoliante casero a base de ingredientes naturales como el azúcar la miel).

• Calentamos una cazuela con agua y colocamos el rostro a unos 30 cm de manera que se pueda recibir el vapor durante 10 minutos aproximadamente. La finalidad es abrir el poro y extraer las impurezas.

• Con unos pañuelos de papel rodeando los dedos índices, localizamos el punto negro y apretamos suavemente para que salga. Es muy importante no intentar apretar granos ni espinillas puesto que solo conseguiremos dañar la piel y, además, es muy posible que ésta se infecte.

• Aplicamos nuestra crema hidratante habitual dando un ligero masaje de manera ascendente.

• Preparamos la mascarilla correspondiente a nuestro tipo de piel, la dejamos actuar durante 15 minutos aprox. y la retiramos con abundante agua.

• Aplicamos crema final para dejar nuestra piel hidratada y protegida.

Conclusión

Una rutina de limpieza diaria en casa es fundamental para mantener una piel saludable y bonita, pero para potenciar ese efecto resulta imprescindible un tratamiento profesional donde se trabaje sobre las necesidades específicas de cada piel. Pregunta ya por los tratamientos disponibles en nuestros Beauty Centers.

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